Salud y biohabitabilidad

¿Qué es la Biohabitabilidad?

El impacto del entorno en la salud humana

Exploramos el concepto de biohabitabilidad, que busca crear entornos construidos sostenibles y saludables, integrando bienestar, confort y respeto al medio ambiente. Este enfoque arquitectónico holístico aborda la conexión entre personas, espacios y naturaleza. Descubre cómo se aplican estos principios en el diseño de edificios.
Publicado el 17 octubre 2024
Qué es la Biohabitabilidad

¿Qué es la Biohabitabilidad?

 

La biohabitabilidad se refiere a la capacidad de los entornos construidos para promover el bienestar físico y psicológico de sus ocupantes, integrando principios de sostenibilidad, salud y confort. Se trata de crear espacios que no solo respeten el medio ambiente, sino que también mejoren la calidad de vida de quienes los habitan.

En la arquitectura, este enfoque busca diseñar edificios que sean saludables y sostenibles, considerando aspectos como la eficiencia energética, la calidad del aire, el uso de materiales no tóxicos y la relación con el entorno natural. La biohabitabilidad adopta una visión holística, abordando la conexión entre las personas, los espacios y el medio ambiente.

A lo largo de este artículo, entraremos en detalle en los principios clave que definen la biohabitabilidad, explorando cómo pueden aplicarse en la arquitectura para crear espacios que respondan tanto a las necesidades humanas como a los desafíos ambientales. [1]

Principios de Biohabitabilidad

Confort Ambiental

 

El confort ambiental se refiere a la creación de espacios que proporcionen condiciones óptimas en términos de temperatura, humedad, ventilación, iluminación y acústica. Se busca garantizar el bienestar de los ocupantes al optimizar la calidad del ambiente interior, prestando atención a elementos que influyen en su salud y confort. [2] A continuación, se describen los factores clave que contribuyen al confort ambiental:

Confort higrotérmico. Se refiere al control de la temperatura y la humedad para asegurar el bienestar térmico. Un entorno con temperaturas adecuadas y humedad controlada reduce el estrés térmico y mejora el confort de los ocupantes.

Ventilación. Cabe distinguir entre ventilación natural que tiene el objetivo principal de mejorar la sensación térmica en días cálidos y refrescar el ambiente que puede haber acumulado temperatura a lo largo del día y la renovación de aire que está destinada únicamente a introducir aire fresco y limpio en la estancia con el objetivo de asegurar la salud de los ocupantes y garantizar unas condiciones de aire libre de CO2 y otros contaminantes.

Iluminación natural. El diseño con criterios de biohabitabilidad busca maximizar la entrada de luz solar, reduciendo la dependencia de iluminación artificial. Esto no solo mejora el confort visual, sino que también impacta positivamente en el estado de ánimo y la eficiencia energética.

Acústica. El control del ruido ambiental mediante el diseño acústico ayuda a reducir el estrés, mejorar la concentración y crear un entorno más tranquilo y propicio para el descanso y el trabajo.

 

Qué es la Biohabitabilidad

Salud y Bienestar

 

La salud ha sido definida por la OMS como un estado completo de bienestar mental, físico y social y como espacios de refugio, nuestros entornos construidos, el urbanismo y el entorno natural tienen un impacto determinante en nuestra salud.

La salud y bienestar de un espacio construido incluye la selección de materiales saludables, la neuroarquitectura y otros aspectos que impactan directamente en la salud física y psicológica de los ocupantes. Este enfoque busca crear entornos que no solo sean agradables, sino que también contribuyan a la salud integral de quienes los habitan. A continuación, se describen los factores clave que influyen en la salud y el bienestar:

Materiales saludables: Se refiere al uso de materiales naturales de procedencia local y reducido impacto medioambiental que generen un impacto positivo en la salud de las personas y del medioambiente, contribuyendo a mejorar la salud de nuestros espacios de vida. Optaremos por materiales naturales, transpirables, higroscópicos, preferentemente sin necesidad de acabados como pinturas y barnices y que no emiten sustancias tóxicas, como compuestos orgánicos volátiles (COVs), entre otros. La elección de estos materiales es crucial para evitar contaminantes en el aire interior y garantizar un entorno seguro.

Neuroarquitectura: Este concepto implica el diseño de espacios que influyan positivamente en el estado psicológico de los ocupantes. La distribución del espacio, su relación con el exterior, los materiales utilizados, así como las condiciones higrotérmicas, el color y la textura de las superficies, inciden en la percepción del entorno y configuran las emociones y sensaciones experimentadas al ocuparlo.

Calidad del aire interior: Se enfoca a asegurar un aire fresco y limpio en el interior de un espacio habitable, garantizando el confort y evitando los contaminantes. Para ello, será esencial garantizar una temperatura de confort sin reducir la humedad ambiental, asegurar una excelente ventilación y renovación de aire evitando pérdidas energéticas y evitar las emisiones contaminantes de materiales y elementos de mobiliario y decoración. [3]

Reducción de la exposición a campos electromagnéticos: El uso de las nuevas tecnologías y la hiperconectividad de nuestros espacios de vida provoca una exposición continua a campos electromagnéticos, lo que puede resultar en problemas de salud a largo plazo. Esta exposición puede alterar el sueño y dificultar la regeneración del cuerpo.

Además, muchas personas pueden experimentar fatiga crónica y malestar general por la exposición a la radiación electromagnética, así como a ondas radioeléctricas provenientes de tecnologías comunes como el Wi-Fi y la telefonía móvil. Esta situación puede llevar a un aumento del estrés oxidativo y a una disminución de los niveles de melatonina, lo que afecta el sistema inmunológico y puede elevar el riesgo de enfermedades graves, incluido el cáncer.

 

Sostenibilidad y Eficiencia de Recursos

 

El principio de sostenibilidad y eficiencia de recursos se centra en la reducción del impacto ambiental a través de la eficiencia energética, la gestión del agua y el uso responsable y consciente de materiales sostenibles a través de un diseño que reduzca y optimice los metros cuadrados útiles.

Este enfoque busca asegurar que los recursos utilizados en la construcción y mantenimiento de los espacios sean optimizados para minimizar el daño al medio ambiente y promover un desarrollo más sostenible. A continuación, se describen los factores clave que influyen en la sostenibilidad y la eficiencia de recursos:

Eficiencia energética: Implica el uso de energías renovables, el aislamiento térmico adecuado, electrodomésticos de bajo consumo y la implementación de estrategias de diseño pasivo. Estas prácticas no solo reducen el consumo energético, sino que también contribuyen a crear entornos más sostenibles y económicos a largo plazo.

Gestión del agua: Se enfoca en la recolección y reutilización del agua, así como en la implementación de tecnologías que minimicen su consumo. En viviendas ubicados en entornos naturales donde es posible llevar a cabo una gestión autónoma del agua gris y negra, es posible utilizar sistemas como la fitodepuración. Estas medidas ayudan a conservar este recurso vital y a gestionar de manera responsable el agua en los entornos construidos.

Uso de materiales sostenibles: Este factor se refiere a la selección de materiales con bajo impacto ambiental, que sean reciclables o que provengan de fuentes renovables, asegurando que los materiales puedan ser recuperados o devueltos a la tierra al final de su vida útil formando parte de un ciclo cerrado que minimiza el impacto negativo en el medio ambiente.

Relación con la Naturaleza

 

Potenciar la relación del edificio y de sus ocupantes con el espacio natural del exterior parte de la premisa de la arquitectura biofílica que promueve la integración de los espacios con su entorno natural, generando una conexión profunda entre los habitantes y la naturaleza. Este enfoque busca enriquecer la experiencia de vida de las personas, fomentando el bienestar y la armonía con el medio ambiente. A continuación, se describen los factores clave que influyen en esta relación:

Conexión visual con la naturaleza: Implica la incorporación de elementos como jardines, patios internos o vistas naturales, que permiten a los ocupantes interactuar con el entorno natural. Esta conexión visual no solo mejora el bienestar psicológico, sino que también ayuda a reducir el estrés.

Integración del edificio en su entorno natural: Este diseño busca respetar y potenciar el entorno natural, minimizando la huella ambiental del edificio. Al hacerlo, se promueve un desarrollo sostenible que considera la biodiversidad y los ecosistemas locales.

Uso de vegetación en el diseño: Se refiere a la incorporación de plantas en el espacio construido, como techos verdes, jardines verticales o pérgolas bioclimáticas, así como la ubicación de plantas en espacios interiores, patios, terrazas y jardines. Estas estrategias no solo persiguen el confort de los espacios, sino que también mejoran la calidad del aire, proporcionan aislamiento y fomentan una mayor biodiversidad.

 

Qué es la Biohabitabilidad

Resiliencia y Adaptabilidad

 

La resiliencia y adaptabilidad se refieren a la capacidad de un espacio para adaptarse a cambios climáticos, desastres naturales o nuevas necesidades de los ocupantes, manteniendo su funcionalidad y durabilidad a lo largo del tiempo.

Este enfoque es esencial para garantizar que los entornos construidos puedan enfrentar los desafíos actuales y futuros, contribuyendo a comunidades más robustas y sostenibles. [4] A continuación, se describen los factores clave que influyen en esta capacidad:

Resiliencia ante cambio climático: Se enfoca en diseñar infraestructuras que puedan resistir fenómenos naturales como terremotos, inundaciones, huracanes o incremento de temperaturas. Esto implica la utilización de técnicas constructivas y materiales que proporcionen una mayor resistencia a las inclemencias del tiempo.

Flexibilidad del espacio: Este aspecto permite que los espacios se adapten a diferentes usos o modifiquen su disposición según las necesidades cambiantes de los ocupantes. La flexibilidad en el diseño promueve demás un mejor aprovechamiento de los recursos.

Durabilidad y mantenimiento: Se centra en el uso de materiales y tecnologías que prolonguen la vida útil del edificio, reduciendo la necesidad de reparaciones frecuentes. Una buena durabilidad no solo minimiza los costos a largo plazo, sino que también contribuye a la sostenibilidad al disminuir la generación de residuos.

 

Qué es la Biohabitabilidad

Síntomas de un hábitat no saludable

 

Según la OMS, pasamos entre el 80 y el 90% de nuestro tiempo en espacios interiores, lo que equivale a aproximadamente 310 días al año. Esto subraya la crucial relación entre la calidad del aire interior y nuestra salud, y cómo la falta de implementación de los principios de la biohabitabilidad en un espacio puede afectar la salud de quienes los habitan.

Síndrome del Edificio Enfermo

 

El concepto de «edificio enfermo» describe las enfermedades causadas por la contaminación del aire en espacios cerrados, que impactan directamente en quienes los ocupan. Se refiere a un conjunto de patologías originadas por la contaminación en espacios cerrados, como la mala ventilación y la presencia de gases y partículas.

Los síntomas pueden incluir irritación en los ojos, dolor de cabeza, dificultad para concentrarse, picazón en la piel y problemas respiratorios. Dada la variabilidad en la sensibilidad de las personas, estas patologías son difíciles de estudiar. Además, son comunes en edificios diseñados con un enfoque «high tech», que a menudo ignoran la conexión con el exterior, resultando en espacios con ventilación deficiente, escasa iluminación natural y un uso elevado de productos químicos sintéticos.

Parámetros evaluados en biohabitabilidad

 

Para identificar y mejorar los aspectos de un espacio en términos de biohabitabilidad, es recomendable acudir a un experto en mediciones del Instituto Español de Bioconstrucción (IEB), que actúa como la rama española del Instituto de Baubiologie de Alemania. [5]

Además, se lleva a cabo un estudio de tóxicos que analiza la calidad del aire interior mediante la medición de variables indicativas en zonas de descanso, como la temperatura, la humedad, la concentración de CO₂ y la renovación del aire.

Se evalúan también campos eléctricos y magnéticos, así como la presencia de toxinas domésticas, como formaldehído y pesticidas, junto con la detección de hongos, bacterias y alérgenos. Estos parámetros son fundamentales para diagnosticar problemas y establecer medidas correctivas que promuevan un entorno saludable. [6]