Salud y biohabitabilidad

ARQUITECTURA HOLÍSTICA

La arquitectura holística es aquella que defiende la construcción de mínimo impacto siguiendo las tres estrategias clave: la salud de las personas, la salud del medioambiente y el uso consciente de los recursos planetarios.
Publicado el 23 julio 2023

¿QUÉ ES EL “HOLISMO”?

 

La corriente holística entiende cada idea como una interacción de múltiples conceptos necesariamente interrelacionados entre sí.

El holismo – “holos”, que significa “todo” en griego – pretende destacar la importancia de la interdependencia existente entre cada una de las partes que compone un “todo”.

Se trata de una corriente de pensamiento que defiende que un sistema completo, entendido como el “todo”, se comporta de modo distinto a las diferentes partes que lo componen, trascendiendo este cómputo total a la propia suma de sus partes.

Entender la arquitectura desde una perspectiva holística permite aunar todos los principios que engloban la arquitectura sostenible de mínimo impacto, adoptando una visión de conjunto en la que cada concepto se relaciona con el anterior, sin poder explicarse independientemente.

Relacionar los conceptos entre sí implica potenciarlos – no se trata de buscar diferentes respuestas para cada problemática, sino plantear una única solución que trate de responder a todo de manera simultáneamente.

Es por ello que la conciencia de esta interdependencia permite abordar la lucha contra la emergencia climática desde un enfoque más global y, por tanto, efectivo.

En los últimos años, como respuesta a la creciente preocupación climática actual, se han implementado numerosas estrategias que regulan el sector de la construcción – el objetivo es lograr que el 100% de edificios de construcción nueva respondan a criterios de sostenibilidad y de mínimo impacto. [1]

Además, existe una creciente consciencia de que el entorno que habitamos influye en gran medida en nuestro estado de salud y bienestar. Nuestras ciudades y nuestras viviendas se sitúan en el punto de mira y cada vez son más los expertos y profesionales que están iniciando debates y demandando la inclusión de la salud cómo factor determinante de la calidad de un espacio construido.

En un escenario de cambio climático, pérdida de biodiversidad, agotamiento de recursos planetarios limitados, contaminación y grandes desigualdades, es urgente replantear la forma en la que planificamos nuestros espacios de vida desde todas las escalas del entorno construido, a nivel regional, urbano y habitacional.

Debemos abordar cada una de las escalas que conforman las infraestructuras que dan servicios a nuestras necesidades vitales y replantearlas desde una perspectiva de sostenibilidad en armonía con la naturaleza y los seres vivos. [2]

En este sentido, es importante identificar las tres estrategias clave que definen la construcción de mínimo impacto y que conforman una disciplina indispensable: la arquitectura holística.

 

1. SALUD DE LAS PERSONAS

2. SALUD DEL MEDIOAMBIENTE

3. USO CONSCIENTE DE LOS RECURSOS PLANETARIOS

 

La visión de la arquitectura desde una perspectiva holística va más allá de lograr la eficiencia energética, la salud o la reducción del impacto ambiental y entiende la arquitectura como parte de un ecosistema interconectado que debe respetar por delante de todo la vida en este planeta.

Se trata de buscar soluciones integrales que aborden simultáneamente las necesidades de las personas, el medioambiente y que hagan un uso consciente de los recursos disponibles en el planeta, permitiendo abordar de manera más eficiente los desafíos que presentan la construcción de edificios sostenibles de mínimo impacto. [3]

 

SALUD DE LAS PERSONAS

 

Existe una relación directa entre salud de las personas y el lugar que habitan. Un espacio, tanto interior como exterior, tiene la capacidad de incidir sobre nuestra salud físico-emocional. De hecho, desde 1947, la OMS (Organización Mundial de la Salud) define la salud como un estado de bienestar físico, mental y social.

¿Cómo puede la arquitectura respetar y promover la salud desde estos 3 ámbitos?

¿Cómo podemos diseñar espacios que promuevan nuestro bienestar físico, mental y social?

Veamos en detalle cada una de las interacciones de la arquitectura con el ser humano.

 

ARQUITECTURA Y SALUD FÍSICA

 

Un ambiente interior saludable viene dado por diferentes factores a tener en cuenta. La consecución de un espacio saludable que respeta el organismo de los seres vivos parte de distintas premisas.

 

1. El confort termoacústico. Es necesario plantear sistemas constructivos que permitan aislar el interior de la vivienda de fuentes de calor o frio excesivos así como de contaminación acústica, para ello deberemos trabajar con criterios bioclimáticos que utiliza estrategias de la arquitectura pasiva.

2. El confort higrotérmico. Los humanos hemos evolucionado en una vida al exterior, en humedades en torno al 50% y es alrededor de este baremo en el que nuestro organismo se encuentra saludable. El carácter higroscópico de los biomateriales contribuye a equilibrar los niveles de humedad relativa del ambiente interior.

3. Ventilación y renovación de aire. Además, es necesario disponer de una buena renovación del aire de forma constante, evitando la acumulación de CO2. La ventilación también es una estrategia necesaria para asegurar el bienestar durante los meses cálidos sin un consumo de energía activo.

4. Ausencia de tóxicos. Los materiales de construcción, mobiliario, revestimientos o textiles presentes en el hogar pueden incorporar tóxicos nocivos que se bioacumulan en nuestro organismo incrementando nuestro riesgo de padecer afecciones o enfermedades de origen medioambiental.

5. Recursos hídricos. También es necesario asegurar que el agua corriente suministrada por nuestra vivienda, tenga una ausencia total de bacterias o contaminantes químicos.

6. Campos electromagnéticos. La OMS ha determinado los CEM (Campos Electromagnéticos) como un “riesgo emergente”, por lo que, garantizar un espacio sano implica conseguir niveles reducidos de incidencia de campos electromagnéticos procedentes tanto de fuentes interiores como exteriores de nuestros espacios habitados.

SALUD MENTAL

 

Se he demostrado que los espacios que habitamos tienen un impacto sobre nuestras emociones. A diario, estamos sometidos a numerosos estímulos que afectan de manera directa a nuestro sistema nervioso. Esto explica que un espacio tenga la capacidad de producirnos relajación y confort, o, por lo contrario, estrés y malestar.

Los avances en neurociencia han permitido explicar la relación existente entre espacio habitado y sistema nervioso central, de manera a poder detectar las secuencias emocionales y reacciones psicológicas que producen ciertos entornos al ser transitados.

En los últimos años el término de “neuroarquitectura” ha empezado a utilizarse comúnmente entre los profesionales de la construcción en la concepción y diseño de edificios.

Entender como un ambiente es capaz de interactuar con nuestras percepciones, nuestras emociones, nuestra memoria, o incluso con nuestra concentración y rendimiento, supone una visión radicalmente innovadora para la creación de espacios sanos.

La neuroarquitectura pretende revalorizar los beneficios no tangibles del espacio arquitectónico, teniendo en cuenta la percepción cognitiva de los sentidos del ser humano: la vista, el oído, el olfato y el tacto.

Ante la creciente investigación neurocientífica y nuestra propia capacidad deductiva, se pueden establecer una serie de patrones que sustentan el diseño neuroarquitectónico.

Un adecuado control lumínico y del color, el contacto visual con espacios naturales, una distribución y morfología armónica del espacio, construido con materiales naturales que aseguren confort higrotérmico, acústico y olfativo, entre otros, activan nuestro sistema nervioso central positivamente, liberando hormonas que nos producen bienestar. [4]

 

SALUD SOCIAL

 

Numerosos estudios coinciden en que la felicidad se mide por la calidad de nuestras relaciones humanas. Somos seres sociales que hemos evolucionado en familia y en comunidad y allí es donde se encuentra nuestra zona de confort y refugio de bienestar.

Una vida saludable implica crear vínculos de apoyo social con otros seres humanos. Existe una interrelación indiscutible entre nosotros que provoca la necesidad de interactuar los unos con los otros.

Esta idea de crear comunidad ha evolucionado a lo largo de la historia, transformándose progresivamente nuestros modos de convivir.

Entre los modelos arquitectónicos, ha aparecido recientemente una respuesta directa a esta necesidad de interrelacionarnos. Los denominados cohousing se han convertido en numerosos países centro y norte europeos en un modelo alternativo al desarrollo urbano que conocemos, basados en la individualidad de espacios para avanzar hacia modelos basados en la gestión y creación de una comunidad.

Existen numerosos ejemplos de proyectos que ponen en práctica el modelo cohousing, tanto a escala urbana, con barrios enteros autogestionados, como a escala proyectual, con proyectos puntuales de vivienda cooperativa.

BARRIO DE VAUBAN (FREIBURG, Alemania)

 

El barrio de Vauban, ubicado en la ciudad de Friburgo en Alemania, se fundó como base militar y sirvió como centro logístico para la ocupación francesa después de la Segunda Guerra Mundial.

Años más tarde, el complejo militar quedó abandonado, hasta que, en los 90, el gobierno alemán compró los antiguos terrenos de casernas militares con el fin de plantear un proyecto de regeneración urbana.

El proyecto pretendía poner en marcha un plan de barrio ecológico que aplicase, desde una perspectiva holística, criterios de ecología, sostenibilidad, autosuficiencia, bioclimatismo y cohesión social. Se trata de una idea de urbanismo que pone en primer plano la salud y el bienestar de las personas con un impacto mínimo sobre el planeta.

Se recuperaron las antiguas casernas militares, rehabilitándolas, y convirtiéndolas en viviendas cohousing, todas ellas rodeadas de un espacio público totalmente transformado, peatonalizado y re-naturalizado.

El resultado de esta utopía urbanística se materializa en una excelente conexión de transporte público en tranvía, un equilibrio entre servicios comerciales y equipamientos públicos y viviendas plurifamiliares de intensidad media que combinan eficiencia energética, construcción de mínimo impacto y calidad de vida. [5]

 

SALUD DEL MEDIO AMBIENTE

 

Si bien cuidar de nuestra salud y de la de las personas que nos rodean constituye un principio fundamental para entender la visión holística de la arquitectura, también lo es cuidar del entorno y del medio ambiente con el que estamos profundamente interconectados.

No hay salud en un planeta enfermo.

La lucha por reducir el impacto medioambiental debe ser abordada desde todos los ámbitos de nuestra sociedad y la arquitectura, como disciplina que proporciona el escenario de vida de nuestras comunidades dispone de un papel fundamental en este cambio de mentalidad necesario en el que ninguna acción se contempla únicamente desde el beneficio de unos pocos sino desde una perspectiva que aborda el bien común de todos los seres vivos y de la propia naturaleza que los cobija.

EDIFICIOS DE MÍNIMO IMPACTO

 

Según datos de la Agencia Internacional de Energía de 2022, el sector constructivo representa el 39% de las emisiones de gases de efecto invernadero a nivel mundial.

Alrededor del 28% corresponden al consumo energético de los edificios y el 11% restante se atribuye al denominado carbono embebido – embodied carbon, en inglés – derivado de los procesos de producción y puesta en obra de los materiales de construcción.

Desde 2018, en España, el consumo energético de nuestros edificios está regulado por el Código Técnico de Edificación. Sin embargo, el consumo energético es tan solo uno de los múltiples puntos a considerar en la lista de impactos que supone el ciclo de vida de cualquier entorno construido.

Más allá de la energía, los edificios generan un impacto en su entorno más directo, alterando el equilibrio de los ecosistemas naturales y generando una huella ecológica significativa.

Es por ello que establecer criterios que permitan evaluar el impacto que supone cada obra edificada, se ha convertido en un requisito necesario para neutralizar los efectos producidos por la arquitectura sobre el medioambiente y, así, contribuir de manera activa y efectiva a la mitigación del cambio climático.

Ante esta necesidad, nace el concepto de NZIB – Nearly Zero Impact Buildings o Edificios de Impacto Casi Nulo – construcciones cuyo ciclo de vida tiene un mínimo o nulo impacto sobre el medio ambiente y las personas.

Factores como un adecuado y respetuoso uso del suelo, evitando alterar los ecosistemas naturales y la biodiversidad propia del entorno en el que construimos nuestras viviendas o estrategias como poner en marcha mecanismos de gestión de residuos -casa de residuo cero- mediante el reciclaje y la reutilización, que permitan alargar el Ciclo de Vida de los elementos que interfieran en la obra, son algunas de las acciones indispensables a tener en cuenta.

Pero más allá de esta consciencia, para abordar la construcción desde una perspectiva que parte del diseño de arquitectura holística es necesario incluir mecanismos que permitan medir y evaluar nuestro desempeño en este sentido, estableciendo unos valores máximos de emisiones de gases de efecto invernadero por cada edificio construido y limitándolos para avanzar hacia la descarbonización.

Esto pasa sin duda por el empleo de biomateriales o materiales descarbonizados de reducida huella de carbono y también por el diseño según pautas de arquitectura bioclimática, que permitan reducir el consumo energético del edificio a lo largo de su vida útil.

 

USO CONSCIENTE DE LOS RECURSOS PLANETARIOS

 

El consumo de recursos planetarios se duplicará en el año 2060, agravando la sobrecarga ambiental de nuestro planeta. El continuo crecimiento demográfico, el sistema de economía mundial insostenible, así como las exigencias del nivel de vida occidental, son algunos de los motivos que provocan esta situación.

Nos encontramos por lo tanto en una nueva era geológica que a nivel científico se está aceptando con la denominación de Antropoceno, en la que la que los humanos han pasado a alterar la estabilidad de nuestro planeta.

Esta problemática la han abordado ampliamente los científicos del CSIC Antonio y Alicia Valero en distintas publicaciones enfocadas alertar del agotamiento de recursos planetarios necesarios para asegurar el bienestar de nuestra sociedad tal y cómo la conocemos, pero también para abordar la transición hacia un modelo de sociedad sostenible cuya energía y materias primas dependen de recursos cada vez más escasos y dispersos. [6]

 

SUFICIENCIA DE RECURSOS

 

El IPCC, en su informe específico sobre el impacto climático de los edificios, trata el término de suficiencia de recursos, planteando la necesidad urgente de reducir la demanda de materiales y recursos no esencial.

La suficiencia se ha convertido en un nuevo paradigma de desarrollo. Pretende atender a las necesidades de los seres humanos, asegurando su bienestar físico y mental, pero cuestionando los comportamientos y las dinámicas humanas con el fin de evitar la demanda de materiales, energía, tierra, agua y otros recursos naturales que no sean indispensables para asegurar una calidad de vida adecuada y suficiente dentro de los límites planetarios para todos los habitantes de este planeta de una forma justa y equitativa. [7]

Se trata de recordar que los recursos de nuestro planeta son limitados y nuestra propia subsistencia está ligada a ellos.

 

Fuente: Planetary Boundaries, Stockholm Resilience, 2020 [7]

¿Cómo vivir dignamente dentro de los límites planetarios?

 

El IPCC plantea una serie de estándares que dirigen el sector de la arquitectura hacia un el equilibrio entre bienestar y escenario sostenible.

Estándares de calidad de vida tales como disponer de un refugio en el que habitar, disponer de  nutrición adecuada, comodidades y condiciones de confort básicas, acceso al sistema sanitario, transporte, información, educación y espacio público.

La suficiencia plantea, por lo tanto, la necesidad de consumir de forma justa el espacio y los recursos disponibles del planeta. Se trata de plantear acciones a largo plazo que permitan optimizar y flexibilizar nuestros modos de habitar, tales como priorizar el cohousing a la vivienda unifamiliar, ajustar el tamaño de los edificios de manera a reducir la demanda de los recursos durante las diferentes fases de construcción, así como la demanda energética a lo largo de su vida útil. [8]

 

LÍMITES PLANETARIOS

 

El investigador científico Johan Rockström, del Stockholm Resilience Center, identificó en 2009 los procesos que regulan la estabilidad y la resiliencia del sistema terrestre. [9]

Tras esta investigación, se propuso una medida cuantitativa de los límites planetarios dentro de las que la humanidad puede continuar prosperando y desarrollándose.

 

1. Cambio climático

2. Contaminación química y liberación de entidades nuevas

3. Agotamiento de la capa de ozono

4. Aerosoles atmosféricos

5. Acidificación del océano

6. Ciclo del nitrógeno y del fósforo

7. El consumo de agua dulce y ciclo del agua

8. Cambios en el uso del suelo

9. Pérdida de biodiversidad y extinciones

 

Fuente: Earth Comission Global Commons Alliance, 2023 [10]

Según la reciente publicación de The Earth Commission, se estima que 7 de estos sistemas han superado el límite de peligrosidad: el cambio climático, la pérdida de biodiversidad, los usos de la tierra y los ciclos biogeoquímicos. [10]