Sostenibilidad y resiliencia

CERTIFICACIÓN LEED

Liderazgo en Energía y Diseño Ambiental

Analizamos la Certificación LEED, una de las mejores opciones para garantizar la reducción del impacto de un edificio, abordando los pros y contras de la certificación, los puntos fuertes y carencias de sus criterios de evaluación, y los pasos para llevarla a cabo a lo largo de la evolución del proyecto.
Publicado el 13 mayo 2024

Según datos recogidos en los últimos estudios del panel de expertos del IPCC, la demanda energética de los edificios se incrementó alrededor de un 4% desde 2020, el mayor aumento de los diez últimos años, provocando que las emisiones de CO2 procedentes del funcionamiento energético de los edificios alcancen un nivel máximo sin precedentes: alrededor de 10 GtCO2, lo que representa un aumento de alrededor de un 5% respecto a 2020. [1]

Pero más allá del consumo energético nuestros edificios son responsables de una serie de impactos medioambientales que incluyen el consumo de recursos no renovables, el impacto hídrico, las emisiones de gases de efecto invernadero derivados de los procesos de producción de materiales, la generación de residuos de construcción o la afectación sobre la salud de las personas y sobre el medioambiente.

La influencia de nuestros edificios en el futuro de nuestra sociedad es, por tanto, más que evidente; y es en este contexto que surge la urgente necesidad de generar edificaciones sostenibles, eficientes energéticamente y de bajo impacto ambiental.

En este contexto, el sector de la edificación ha iniciado un camino para reducir su impacto, pero para poder reducir antes debemos medir y poner datos a cada una de las afectaciones que una construcción genera sobre el planeta.

La última actualización de la directiva EPBD (la dirección de Eficiencia Energética de Edificios sobre la que se basan las regulaciones nacionales de los países miembros de la Unión Europea), cuya aprobación se produjo el pasado mes de marzo de 2023, contempla por primera vez, la obligación de declarar el potencial de calentamiento global en edificios que incluirá el cómputo de diversos impactos más allá del CO2 en base al marco Level(s) de evaluación de impacto a lo largo del ciclo de vida de un edificio.

Se trata de una regulación que viene a oficializar la medición del impacto del entorno construido, algo que a nivel privado lleva haciéndose durante muchos años a través de certificaciones privadas de sostenibilidad en edificación.

Certificaciones como LEED, Breeam, Passivhaus, son sellos provenientes de entidades ampliamente reconocidas en el sector y que han desarrollado un largo recorrido hasta posicionarse como referentes en la medición de impacto medioambiental de una construcción.

Entre todas ellas, sin duda, la más destacada y que goza de mayor reconocimiento a nivel internacional es la americana LEED, una certificación con más de 30 años de recorrido de la mano del US Green Building Council. En España, el primer edificio que se registró con la certificación LEED se remonta al año 2005, y en la actualidad el país ha alcanzado su tercer año consecutivo siendo pionero en Europa en certificación LEED con más de 1000 certificaciones anuales, gracias al trabajo de difusión del GBCe.

En este artículo se aborda por qué la Certificación LEED es una de las mejores opciones para garantizar la reducción del impacto de un edificio, abordando los pros y contras de la certificación, los puntos fuertes y carencias de sus criterios de evaluación, y los pasos para llevarla a cabo a lo largo de la evolución del proyecto.

¿Qué es la certificación LEED?

 

La certificación LEED, por sus siglas en inglés Leadership in Energy and Environment Design (Liderazgo en Energía y Diseño Ambiental), es un sistema privado de certificación para edificaciones sostenibles desarrollado por el US Green Building Council en 1993.

Este Consejo, siendo el más antiguo del mundo en su tipo, es una organización privada sin ánimo de lucro que ha ganado una creciente influencia global. Su misión principal radica en promover la sostenibilidad en todas las fases del ciclo de vida de los edificios: desde el diseño y la construcción hasta la fase operativa. La importancia y los objetivos de la certificación LEED se destacan en su enfoque en la eficiencia energética, el uso responsable de los recursos, la reducción de residuos y la creación de espacios saludables para sus ocupantes.

Actualmente, la certificación LEED ha traspasado fronteras y cuenta con presencia en más de 30 países. Más de 190.000 proyectos han pasado por el proceso de certificación LEED en más de 186 países y territorios, evidenciando su impacto a nivel global en la promoción de prácticas constructivas sostenibles y responsables con el medio ambiente. [2]

 

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Objetivos de la certificación LEED

 

Los edificios con certificación LEED juegan un papel fundamental en la lucha contra el cambio climático y en el cumplimiento de los objetivos ESG (ambientales, sociales y de gobernanza) y ODS, al tiempo que mejoran la resiliencia y promueven comunidades más equitativas. LEED representa un enfoque holístico que no se limita a un solo aspecto del edificio, como la eficiencia energética, el uso del agua o la calidad del aire. Más bien, abarca una visión integral que considera todos los elementos críticos que interactúan para crear edificios de la más alta calidad.

El propósito central de LEED es la creación de edificios superiores que aborden los siguientes objetivos:

 

Reducir la contribución al cambio climático global.

Mejorar la salud humana individual.

Proteger y restaurar los recursos hídricos.

Preservar y mejorar la biodiversidad y los servicios ecosistémicos.

Fomentar la sostenibilidad y los ciclos de materiales regenerativos.

Mejorar la calidad de vida de la comunidad.

Dentro del sistema LEED, el 35% de los créditos están destinados a abordar el cambio climático, el 20% impacta directamente en la salud humana, el 15% se centra en la gestión de los recursos hídricos, el 10% tiene como objetivo proteger la biodiversidad, otro 10% está relacionado con la economía verde, y el 5% restante se concentra en el impacto en la comunidad y los recursos naturales. Con la versión LEED v4.1, la mayoría de los créditos se enfocan en la reducción tanto del carbono operativo como del carbono incorporado, reflejando así la creciente importancia de abordar las emisiones de carbono en todo el ciclo de vida de los edificios. [3]

¿Qué tipo de edificios pueden conseguirla?

 

La certificación LEED se aplica a una amplia gama de tipos de construcción y usos, permitiendo que tanto nuevas construcciones como remodelaciones integrales puedan obtenerla. Con un total de 21 adaptaciones diseñadas para diferentes contextos, esta certificación abarca diversas áreas de la construcción, incluyendo:

 

– Diseño y Construcción de Edificios (BD+C): Para nuevas construcciones o renovaciones importantes. Incluye Construcción de obra nueva, núcleos y cimentaciones

– Diseño y Construcción de Interiores (ID+C): Para proyectos completos de adecuación interior, incluyendo interiores comerciales.

– Operaciones y Mantenimiento de Edificios (O+M): Para edificios existentes que están siendo mejorados o que requieren poco o ningún trabajo de construcción.

– Desarrollo de Barrios (ND): Para proyectos de desarrollo de terrenos nuevos o proyectos de reurbanización que contienen usos residenciales, no residenciales, o una combinación de ambos. Los proyectos pueden estar en cualquier etapa del proceso de desarrollo, desde la planificación conceptual hasta la construcción.

– Viviendas: Para viviendas unifamiliares, multifamiliares de baja altura (de uno a tres pisos) o multifamiliares de altura media (cuatro o más pisos). Las viviendas y edificios residenciales que tengan más de cuatro pisos también pueden utilizar el sistema de calificación LEED BD+C.

– Ciudades: Para ciudades enteras y subsecciones de una ciudad. Los proyectos LEED para Ciudades pueden medir y gestionar el consumo de agua, el uso de energía, los residuos, el transporte y la experiencia humana en la ciudad.

 

Esta flexibilidad permite que una amplia gama de proyectos, desde viviendas individuales hasta ciudades enteras, se beneficien de las directrices y estándares de sostenibilidad establecidos por la certificación LEED.

Fases de un edificio

 

Para garantizar una aplicación efectiva de la certificación LEED a lo largo de todo el ciclo de vida de un edificio, el sistema la distingue en tres fases clave: descubrimiento, diseño y construcción, y fase operacional.

 

– Fase de Descubrimiento: es fundamental, ya que establece las bases para el éxito del proyecto. Durante esta etapa, se lleva a cabo un análisis exhaustivo de los recursos naturales disponibles en la zona, siguiendo los principios de la arquitectura bioclimática. Este enfoque permite entender el entorno en el que se desarrollará el edificio y considerar cómo maximizar su eficiencia energética y su impacto ambiental desde el principio.

– Fase de diseño y construcción: se traducen los hallazgos y aprendizajes obtenidos durante la fase de descubrimiento en un diseño esquemático. Se integran todas las consideraciones previas para garantizar que el edificio sea eficiente, sostenible y respetuoso con el medio ambiente. Es durante esta etapa donde se materializan las decisiones tomadas en cuanto a materiales, tecnologías y prácticas constructivas que cumplan con los estándares LEED.

– Fase operacional del edificio: durante esta etapa, se mide el impacto real del uso del edificio y se implementan mecanismos de retroalimentación para identificar oportunidades de mejora y optimización continua. Es esencial monitorear el desempeño del edificio a lo largo del tiempo, identificando áreas de mejora y tomando medidas correctivas según sea necesario para mantener o mejorar su eficiencia y sostenibilidad a lo largo del tiempo.

 

En resumen, la aplicación efectiva de la certificación LEED requiere un enfoque integrador que abarque todas las etapas del ciclo de vida del edificio, desde el descubrimiento inicial hasta la fase operacional continua, garantizando así su impacto positivo en el medio ambiente y en la comunidad.

 

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¿Qué indicadores analiza?

 

La certificación LEED establece una guía de referencia, que en la actualidad es la versión v4 en camino de implementar la v5, de la cual ya hay un borrador desarrollado [4].

En este documento detalla cómo analizar una serie de indicadores clave para evaluar la sostenibilidad y el rendimiento ambiental de un edificio [5]. Estos indicadores se agrupan en diferentes categorías, cada una de las cuales establece requisitos para fomentar prácticas sostenibles y eficientes.

El sistema de valoración de LEED utiliza una etiqueta comparativa basada en la suma de créditos obtenidos a través del cumplimiento de sus objetivos y requisitos. El máximo rendimiento ejemplar se define como el estándar más alto que se puede alcanzar, incentivando la excelencia en el diseño y la construcción sostenible.

A continuación, detallamos las distintas categorías y sus principales objetivos presentes en la guía para Diseño y Construcción de Edificios (BD+C), que demuestran que la certificación LEED no solo se centra en la eficiencia energética y el impacto ecológico, sino que también aborda aspectos relacionados con la calidad de vida de los ocupantes y el bienestar del medio ambiente en general.

 

– Proceso integrador: Realizar un análisis temprano de las interrelaciones entre sistemas permite maximizar las oportunidades para la adopción integrada y rentable de estrategias de diseño y construcción sostenibles, enfatizando la salud humana como criterio evaluativo fundamental para el diseño, la construcción y las estrategias operativas de los edificios.

– Ubicación y transporte: Para garantizar un desarrollo responsable, se promueve la selección de ubicaciones adecuadas, la reducción del uso de vehículos y la mejora de la calidad de vida mediante la promoción de la actividad física diaria. Se enfatiza la conservación del medio ambiente al evitar la construcción en áreas sensibles y alentar el desarrollo en zonas con infraestructura existente. Además, se fomenta la movilidad sostenible y se busca minimizar los impactos ambientales asociados con el uso de vehículos motorizados. En conjunto, estas medidas buscan proteger el entorno, promover un estilo de vida activo y reducir la contaminación del aire.

– Emplazamientos sostenibles: La certificación busca proteger la salud de las poblaciones vulnerables mediante la evaluación de la contaminación ambiental en el sitio. Se consideran opciones sostenibles en el diseño del sitio para conservar y restaurar hábitats naturales, promover la biodiversidad y fomentar la interacción con el entorno. Se prioriza la gestión del agua y la reducción de la escorrentía para mejorar la calidad del agua y replicar la hidrología natural del sitio. Además, se minimizan los impactos en microclimas y hábitats humanos y de vida silvestre, se fomenta el acceso al cielo nocturno y se asegura que los beneficios sostenibles perduren a pesar de cambios futuros.

– Eficiencia del agua: Para reducir el consumo de agua del interior y el exterior del edificio, a través de la medición y seguimiento de su consumo y la identificación de las oportunidades adicionales de ahorro de agua como la reducción de la necesidad de irrigación, la eficiencia de los electrodomésticos y las estrategias de reaprovechamiento.

– Energía y atmósfera: Para apoyar el diseño, la construcción y la eventual fase operacional de un proyecto que cumpla con los requisitos en cuanto a energía, agua, calidad ambiental interior y durabilidad, se busca reducir los daños ambientales y económicos derivados del uso excesivo de energía mediante la consecución de niveles mínimos de eficiencia energética para el edificio y sus sistemas. Se apoya la gestión energética e identificación de oportunidades adicionales de ahorro energético mediante el seguimiento del uso de energía a nivel del edificio y de los sistemas. Además, se busca mejorar la eficiencia energética más allá de los estándares básicos, aumentar la autogeneración de energía renovable, la reducción de la emisión de gases de efecto invernadero y el fomento de la participación en tecnologías de respuesta a la demanda y programas de eficiencia energética.

– Materiales y recursos: Para reducir los residuos generados tanto en la construcción del edificio como por sus ocupantes a lo largo de su fase operacional y resultado de su demolición al final de su vida útil a través de una correcta gestión de los residuos. Se promueve la reducción de productos y dispositivos que contienen mercurio, el uso de productos con información sobre su ciclo de vida y que tengan un reducido impacto ambiental. Además, se recompensa la selección de productos de fabricantes que han verificado mejoras en los impactos ambientales del ciclo de vida, han sido obtenidos de manera responsable y minimizan el uso de sustancias dañinas.

– Calidad ambiental interior: Contribuir al confort y bienestar de los ocupantes del edificio estableciendo estándares mínimos para la calidad del aire interior como el confort acústico, térmico, la baja emisividad de los materiales e iluminación adecuada, todo ello orientado a mejorar el bienestar y la productividad de los ocupantes.

– Innovación: Fomentar que los proyectos logren un rendimiento excepcional, utilizando enfoques y técnicas innovadoras para el diseño y la construcción sostenible.

– Prioridad regional: Proporcionar un incentivo para el logro de créditos que aborden prioridades medioambientales específicas de la ubicación geográfica, equidad social y salud pública.

 

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Método de evaluación

 

La certificación LEED ofrece cuatro niveles de calificación: Certified, Silver, Gold o Platinum, según el rendimiento obtenido en la evaluación. La documentación requerida para la verificación se envía después de la fase de diseño y nuevamente durante la fase de construcción, asegurando que el proyecto se haya ejecutado conforme a los estándares establecidos. Es crucial realizar verificaciones in situ en lugar de basarse únicamente en planos, garantizando así la conformidad real del proyecto.

Para adaptarse a las particularidades locales, la guía incluye una sección de consejos internacionales que permiten determinar la equivalencia con los estándares estadounidenses utilizando normativas locales. En algunas circunstancias, se ofrecen alternativas a los estándares LEED específicos de la ubicación del proyecto, asegurando resultados similares o incluso superiores.

El USGBC destaca que la Certificación LEED puede llevar a una reducción significativa en el consumo de energía (entre un 30% y un 70%), agua (del 30% al 50%), costos de residuos (entre un 50% y un 80%), y emisiones de CO2 (35%). Además de los beneficios ambientales, la eficiencia energética también conlleva ventajas económicas, ya que los proyectos LEED no solo reducen los gastos energéticos y mejoran la salud de sus ambientes interiores, sino que también aumentan el valor de arrendamiento y de reventa de los edificios certificados.