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Aislamiento de fibra de madera

carpinterías de madera

Analizamos el aislamiento de fibra de madera, un material natural que destaca por su elevado aislamiento térmico, eficiencia energética, transpirabilidad, inercia térmica, propiedades higroscópicas, aislamiento acústico, reciclabilidad, circularidad... y su versatilidad en métodos de aplicación en arquitectura.
Publicado el 14 febrero 2024
aislamiento de fibra de madera

¿Qué es la fibra de madera?

 

La fibra de madera como biomaterial aislante se compone, como su nombre indica, de diminutas fibras obtenidas a partir de residuos de madera, incluyendo elementos naturales como ramas, hojas, cortezas o serrín, así como madera reciclada de bajo valor comercial. Este material se encuentra en auge en el mercado en la actualidad y supone una alternativa ecológica a los plásticos aislantes derivados del petróleo, como el XPS (poliestireno extruido) y el EPS (poliestireno expandido).

Este material no solo funciona con base al mismo principio que el resto de aislantes, una masa de aire estático que queda atrapado por su textura esponjosa, sino que también se destaca como un biomaterial versátil y eficiente en términos de aislamiento térmico y acústico. Este artículo explora la evolución de la madera más allá de su tradicional uso estructural, posicionando el aislamiento de fibra de madera como un competidor líder en la construcción sostenible.

La fibra de madera y sus características

 

Aislamiento térmico:

La fibra de madera se distingue por su excepcional capacidad de proporcionar aislamiento térmico. La presencia de pequeñas fibras genera una estructura única que contribuye a crear una barrera efectiva contra las variaciones de temperatura, favoreciendo un ambiente interior estable y confortable.

 

Hermeticidad:

Este biomaterial ofrece una notable hermeticidad, asegurando que las estructuras construidas con aislamiento de fibra de madera sean capaces de minimizar la infiltración de aire no deseado.

 

Eficiencia energética:

La fibra de madera contribuye de manera significativa a la eficiencia energética de los edificios. Al proporcionar un aislamiento térmico efectivo, reduce la dependencia de sistemas de climatización, disminuyendo así el consumo de energía y los costos asociados.

 

Transpirabilidad:

La capacidad del aislamiento de fibra de madera para permitir la transpiración en las estructuras donde se instala lo convierte en una elección idónea para evitar condensaciones, evitando así problemas de salud derivados de la presencia de humedades como puede ser el asma. De este modo, contribuye a la calidad del aire interior y la salud de los usuarios que ocupan los espacios de vida.

 

Higrotermia:

Se trata de la capacidad de un material de adaptarse a las condiciones ambientales, regulando la humedad y la temperatura. En el caso del aislamiento de fibra de madera, éste cede y absorbe humedad del ambiente manteniendo los valores de humedad relativa óptimos para la salud de los usuarios, que rondan entre el 40-60%.

 

Elevada inercia térmica:

La fibra de madera responde a uno de los principios básicos del bioclimatismo, una elevada inercia térmica, que permite retener el calor durante periodos prolongados, contribuyendo a un ambiente interior más estable.

 

Aislamiento acústico:

Además de sus propiedades térmicas, la fibra de madera actúa como un excelente aislante acústico gracias a su porosidad por su estructura de fibras enlazadas que absorbe las ondas sonoras, contribuyendo a reducir la transmisión de ruido entre espacios y mejorando la calidad sonora de los ambientes.

 

Reciclable:

La fibra de madera es un material completamente reciclable, lo que significa que al final de su vida útil puede ser reutilizada, compostada o reintegrada en ciclos de producción sostenibles, minimizando el impacto ambiental y fomentando la economía circular.

 

Circularidad:

Este biomaterial se alinea con los principios de la economía circular al aprovechar residuos de madera para su producción, contribuyendo así a la reducción de desperdicios y al uso eficiente de recursos naturales. Un aspecto destacado de cara a la reciclabilidad de la fibra de madera es su composición sin aditivos, que evita la posible migración de sustancias químicas nocivas para la salud en los espacios habitables o futuros productos derivados de esta materia prima. [1]

 

aislamiento de fibra de madera

Características técnicas del aislamiento de fibra de madera

 

Formatos:

La versatilidad de la fibra de madera se refleja en los distintos formatos disponibles, entre los cuales destacan los paneles machihembrados y mecanizados. Estos formatos no solo simplifican las uniones durante la instalación, sino que también contribuyen a reducir las pérdidas de energía de la instalación final al evitar los puentes térmicos. La variedad de formatos permite adaptar la fibra de madera a distintas necesidades y configuraciones arquitectónicas, tanto para fachadas como cubiertas o marcos de carpinterías, mediante paneles o formato a granel insuflado.

 

Densidad:

La densidad de este material de aislamiento puede variar significativamente según su formato, oscilando entre 40 y 140 kg/m³. [2] Se trata de una característica técnica que juega un papel crucial en su rendimiento en función de su necesidad de aplicación. Para aislamientos exteriores que deben anclarse directamente, soportar capas de revestimiento y resistir la humedad, se recomienda el uso de paneles con alta y homogénea densidad. En cambio, para aislamientos en cámaras de aire entre paredes, es posible emplear directamente granulado de fibra de mader, ideal también en el caso de muros irregulares como es el caso de la piedra.

 

Conductividad térmica:

Existen dos tipos de paneles con coeficientes de conductividad térmica similares directamente relacionados con su densidad: los paneles flexibles, con una lambda entre 0,038 y 0,04 W/mK, y los paneles densos, con valores de 0,037 a 0,046 W/mK. Esta variedad permite adaptar la elección del panel según las necesidades específicas de cada proyecto, manteniendo un equilibrio óptimo entre flexibilidad y densidad. [3]

 

Resistencia al fuego:

Según la norma EN 13501-1, la fibra de madera demuestra un comportamiento de Clase E frente al fuego. [4] Esta clasificación garantiza un nivel adecuado de resistencia al fuego para diversas aplicaciones constructivas.

 

Transpirabilidad:

La fibra de madera se distingue por su capacidad de transpiración, evidenciada por un coeficiente µ de 5. Esta propiedad es esencial para permitir la difusión del vapor y la absorción de ondas sonoras, contribuyendo así a la mejora de la calidad del aire y al confort acústico en los espacios interiores.

 

aislamiento de fibra de madera

Proceso de producción

 

La fibra de madera se distingue por un proceso de producción que deberá garantizar su eficacia y respeto al medio ambiente desde el origen de la materia prima. Partiendo de la base que existe una gran cantidad de residuos de madera que es posible reaprovechar para la producción de aislamiento de fibra de madera, resulta imprescindible priorizar este origen que fomenta la circularidad del producto. Además, las fibras tienen una huella de carbono menor si se trata de madera obtenida a partir de bosques locales certificados por el Forest Stewardship Council (FSC), que asegura prácticas forestales responsables y el mantenimiento de ecosistemas saludables.

El proceso empieza con la trituración de la madera en partículas, que se someten a un tratamiento termo-mecánico que permite separar la madera en fibras individuales. Este enfoque preserva la integridad de las fibras que otorgarán al material sus eficientes características técnicas. A partir de aquí, es posible dejar las fibras sueltas para métodos de aplicación a granel o fabricar paneles aglomerados de mayor o menor flexibilidad en función de la presión aplicada, un proceso seco que debe evitar la necesidad de sustancias químicas perjudiciales como adhesivos o aditivos, contribuyendo a la pureza del producto final y minimiza su impacto ambiental. [5]

 

 

Aditivos

Durante la fabricación del aislamiento de fibra de madera, pero también de otros aislamientos naturales, es común incorporar aditivos como las sales de boro, o bórax, al proceso para conferir propiedades ignífugas al aislamiento de fibra de madera y otras características biocidas.

Resulta necesario prestar especial atención a la presencia de este tóxico ampliamente usado como plaguicida que resulta nocivo para la salud, desde la exposición breve a cantidades altas de sales de boro como en su bioacumulación en nuestro organismo. Estudios con animales demuestran que afectan su capacidad reproductiva además de órganos como el estómago, los intestinos, el hígado, los riñones y el cerebro. [6] Debido al buen comportamiento del aislamiento de fibra de madera al fuego, no resulta imprescindible emplear aditivos que refuercen su capacidad ignífuga.

Métodos de aplicación del aislamiento de fibra de madera

 

El aislamiento de fibra de madera ofrece diversas opciones de suministro que se adaptan a distintas necesidades. Desde suministros a granel ideales para aplicaciones de aislamiento insuflado en grandes cantidades, hasta paneles rígidos y rollos que facilitan su instalación en espacios más reducidos o con formas menos convencionales. [7]

 

Las técnicas de aplicación más comunes son las siguientes:

Aislamiento insuflado:

Se trata de un método que requiere una máquina especializada que introduce la fibra de madera a granel de manera uniforme en las cámaras de aire de los elementos a aislar, como paredes, forjados o cubiertas. Es un proceso rápido, realizado in situ, que asegura la hermeticidad en todos los puntos. Se realizan una serie de agujeros en los que se introduce una manguera que viene bombeada desde un motor en el exterior del edificio, rellenando cada orificio hasta conseguir la densidad requerida y finalmente tapar los huecos con pasta. [8]

 

Aislamiento soplado:

En este caso, la fibra de madera se mezcla con un aglutinante natural que actúa como adhesivo y se proyecta sobre el elemento constructivo a aislar, formando así una capa continua y uniforme de aislamiento. Este método es comúnmente utilizado en áticos y buhardillas, destacando por su alta capacidad de retención del calor, lo que contribuye a mejorar la eficiencia energética de los edificios. La colocación se realiza sin la necesidad de fijaciones mecánicas ni uso de colas, simplificando el proceso de instalación y recuperación a la vez que agiliza los tempos de ejecución.

 

Paneles o rollos:

Los paneles rígidos o rollos flexibles son de fácil manejo y es posible cortarlos en obra. Como resultado la instalación es rápida y precisa, pero requiere algún método de fijación mecánico mediante anclajes como grapas o clavos, sistema adherido o mixto.

Su aplicación es muy versátil, pueden ser usados en fachadas (perfecto para fachadas ventiladas), bajo-teja (a prueba de lluvia y viento), en tabiquería y en suelo. Así, para aislamiento exterior que deberá sostener un material de acabado, resultan más adecuados paneles más rígidos de mayor densidad debido a los requerimientos mecánicos. En cambio, el aislamiento de espacios más reducidos o de formas menos convencionales resulta más fácil solucionarlo mediante formato rollo de menor densidad.

 

Huella ecológica

 

La fibra de madera se erige como un ejemplo destacado de aplicación de los principios de la economía circular, al aprovechar de manera consistente materiales de desecho. Este proceso se conoce como suprareciclaje (upcycling), una forma de reutilización creativa que transforma subproductos, materiales de desecho o productos no deseados en nuevos materiales con funciones específicas, como el aislamiento térmico.

En contraste con otros materiales aislantes más comunes en la construcción, como la espuma de polietileno o el poliestireno expandido, derivados del plástico que consumen grandes cantidades de combustibles fósiles para su producción y no son degradables, la fibra de madera permite reducir este impacto ecológico con el que el sector de la construcción tiene una deuda pendiente. [5]

 

Proveedores en España

 

En España, la oferta de aislamiento de fibra de madera proviene principalmente de empresas europeas especializadas en la fabricación y distribución de este tipo de biomaterial. Un ejemplo cercano es la empresa Buitex Recyclage, con sede en el este de Francia, que desarrolla la gama completa de aislantes rígidos hidrófobos llamada Isonat. Su delegación comercial en España, conocida como Davsa, se encuentra en la provincia de Girona.

Entre los fabricantes europeos más distribuidos en España destaca Gutex, una empresa familiar alemana con una trayectoria que se remonta a 1932 y ubicada al sur de la Selva Negra. Gutex se especializa en la producción de diversos tipos de tableros y fibra de madera a granel. El distribuidor general de Gutex para España y Portugal es Biohaus, una empresa especializada en biomateriales para aislamiento térmico y acústico, incluyendo productos como celulosa, corcho y fibra de madera, así como pinturas naturales.

Otro proveedor relevante es Ecogreenhome, que distribuye productos de fibra de madera provenientes del fabricante Steico, líder en el mercado europeo. Steico cuenta con sedes en Cataluña, Madrid, País Vasco y Aragón, ofreciendo además productos innovadores como vigas con aislamiento lateral incorporado. [9]

Pavatex, por otro lado, ofrece una amplia oferta de formatos, grosores y combinaciones en sus paneles de tablero de fibras, fabricados en su planta de Cham, Suiza. Estas empresas representan opciones destacadas en el mercado español para aquellos que buscan soluciones de aislamiento de fibra de madera sostenibles y eficientes.