La arquitectura Biofílica en la Revista HORSE

Publicado el 22 julio 2024

 

La Revista Horse publica una entrevista a Jade Serra, arquitecta y socia de Slow Studio, y Laia Montserrat, arquitecta y responsable de comunicación del estudio, sobre La arquitectura biofílica y las ciudades del futuro en su apartado editorial Earth, dedicado a temáticas sensibles con prácticas sostenibles.

Al tratarse de una temática que trabajamos intensivamente en nuestro estudio, con artículos publicados que investigan la arquitectura biofílica, el artículo cuenta con la colaboración de Slow Studio y menciona su proyecto Casa en Serra d’Ordal que implementa los principios de la biofilia, así como una reflexión sobre las ciudades del futuro:

 

¿Cómo podríamos definir la arquitectura biofílica?

La arquitectura biofílica se define como un enfoque de diseño arquitectónico que busca crear espacios que respeten y se integren con la naturaleza. Se caracteriza por el uso de materiales naturales y de bajo impacto ecológico, la creación de ambientes saludables que promuevan el bienestar de los ocupantes y la integración armoniosa con el entorno natural.

 

¿Existen ciertos materiales con los que se trabaje en este tipo de arquitectura?

En general podemos afirmar que todos aquellos materiales que no dañan la salud del planeta, son también saludables para las personas.

Los materiales respetuosos con el planeta son aquellos que incorporan uns reducida huella ecológica, es decir que no necesitan combustibles fósiles en sus procesos de transformación y que provienen de una fuente de extracción renovable o altamente abundante y con un reducido impacto medioambiental.

Estos materiales son la tierra, la piedra, la madera, las fibras vegetales, el corcho y también materiales cerámicos y arcilla. Se trata de materiales naturales que integran características como la higroscopicidad, la capacidad de regular la humedad del ambiente de manera natural, y transpirabilidad. Utilizando estos materiales garantizamos espacios que comparten características con la vegetación y resultan en ambientes biofílicos, libres de tóxicos que garantizan el confort y bienestar de sus ocupantes.

Por el contrario, materiales altamente industrializados que necesitan grandes cantidades de combustibles fósiles en sus procesos de producción como son el hormigón, el acero y los plásticos no solo son materiales altamente dañinos para el planeta ya que incorporando un elevado impacto medioambiental y emisiones de carbono sino que además resulta que son los menos amables con las personas, son materiales no transpirables que en muchos casos incorporan procesos químicos dañinos para la salud y que en su puesta en obra no aportan ninguna cualidad ambiental al espacio.

 

 

¿Qué dinámicas debe respetar?

Para que un proyecto arquitectónico sea considerado biofílico, debe respetar ciertas dinámicas y principios que se podrían resumir en los siguientes:

Integración y respeto del entorno natural, considerando el ciclo del agua, la biodiversidad y las características del terreno.

Uso de sistemas constructivos y materiales naturales con bajo impacto ecológico, minimizando las emisiones de gases de efecto invernadero.

Creación de ambientes saludables mediante el diseño bioclimático, el uso de luz natural, la renovación de aire y el uso de materiales no tóxicos.

 

¿Creéis que en España falta más concienciación sobre ella?

Aunque hay un creciente interés y algunos ejemplos destacados, en España aún falta una mayor concienciación e implementación de los principios de la arquitectura sostenible y por supuesto de la arquitectura biofílica como una vertiente más de la sostenibilidad.

Hoy en día cualquier material incorpora la etiqueta de ecológico o verde, solo porque una parte del proceso productivo se ha mejorado u optimizado, pero en una situación de emergencia climática debemos ser rigurosos y responsables con nuestras acciones.

El precio que nosotros no pagamos cuando construimos con un material de elevado impacto medioambiental lo pagan las generaciones futuras y el medio ambiente en forma de cambio climático y crisis ecológica que amenaza la supervivencia humana en nuestro planeta.

La cuestión es tremendamente urgente y seria, pero todavía prima el bien personal antes del bien común y por lo general la cuestión económica domina siempre todas las decisiones. Es normal, una persona puede pensar, yo tengo derecho a construir una vivienda digna y el acceso a la vivienda se debe garantizar como derecho universal, y si para ello necesitamos construir de forma barata y rápida con materiales altamente contaminantes y dañinos para el planeta, esto es aceptable en pro del derecho de acceso a la vivienda.

Pero aquí la pregunta es, ¿nuestro derecho de acceder a una vivienda a cualquier coste medioambiental pasa por delante del derecho a la vida de otros seres humanos que viven en ubicaciones menos favorables y que están ya experimentando los efectos más dañinos del cambio climático? ¿Y pasa por delante del derecho a la vida de las generaciones futuras?

Cuando construimos un edificio con hormigón, acero y plástico, la huella ecológica es tremenda, emitimos muchos kilogramos de CO2 a la atmósfera y esto es gratis. Esto no es justo y debe ser regulado igual que tenemos un presupuesto limitado en euros también deberemos tener un presupuesto limitado de CO2 y en ello está la Unión Europea con la nueva directiva de eficiencia que a partir de 2028 iniciará el computo y los planes de limitación de emisiones de CO2 en el sector de la construcción que no olvidemos, representa el 40% del total de las emisiones a nivel mundial.

Así, falta consciencia y sin duda, necesitamos urgentemente estas regulaciones porque si tenemos que esperar a que promotores y constructores decidan reducir sus beneficios económicos, construyendo con materiales naturales y pagando el precio real que supone el respecto por el medio ambiente, solo por el bien de las generaciones futuras, esto no va a llegar.

Cubierta vegetal de casa pasiva en Serra d'Ordal

 

¿Podríais decirnos algunos ejemplos de edificios biofílicos a nivel local e internacional? Vosotros mismos habéis creado varios.

A nivel internacional, existen proyectos tan interesantes como la iniciativa Future Parks, en Reino Unido, Birmingham y Edimburgo, una solución innovadora y sostenible que tiene como objetivo administrar y financiar parques y espacios abiertos que contribuyan a la salud mental y física del público. En Nueva York, el High Line es un parque público lineal situado en el West Side de Manhattan. Fue un proyecto de reinvención del espacio público saludable en la ciudad y vecindario que permitía su conexión. Está construido sobre una línea ferroviaria histórica. Este proyecto que siempre fue más allá de la simple idea de parque, permite al usuario caminar entre jardines, disfrutar de obras de arte, ver una actuación, comer al aire libre…

A nivel local, resulta interesante el proyecto del Hospital de Sant Pau en Barcelona, una joya modernista que destaca por su innovadora estructura de pabellones. Estos pabellones se combinan armoniosamente con espacios públicos y jardines de verano e invierno, implementando estrategias bioclimáticas que promueven el bienestar de pacientes y visitantes. La integración de jardines y el diseño modernista del hospital no solo mejoran el entorno, sino que también aportan un valor estético y funcional que refuerza la conexión entre el ser humano y la naturaleza.

En nuestro estudio, Slow Studio, hemos realizado proyectos como la vivienda en Serra d’Ordal, que representa un paradigma de diseño biofílico, centrado en la integración de principios sostenibles y eficiencia energética. Ubicada en un entorno rural cerca de Barcelona, la vivienda se organiza en torno a un patio central que maximiza la captación solar y promueve la ventilación cruzada. Construida con materiales naturales como tierra compactada, corcho y madera CLT, la casa utiliza estrategias bioclimáticas para mantener confort térmico sin sistemas activos de climatización. La gestión del agua incluye recolección de aguas grises y pluviales para riego y limpieza, complementando su diseño orientado hacia la autosuficiencia y reducción del impacto ambiental.

 

En países como Francia existe una mayor conciencia sobre el paisajismo y el medio ambiente. ¿Cómo podríamos integrarla aquí?

Primero, es crucial incluir la biofilia y la sostenibilidad como componentes centrales en los currículos de arquitectura y diseño, asegurando que futuros profesionales estén capacitados para integrar estos principios en sus prácticas. Además, desarrollar y aplicar normativas que fomenten el uso de materiales naturales y diseños sostenibles es fundamental para establecer estándares de construcción más ecológicos. La colaboración interdisciplinaria entre arquitectos, urbanistas, paisajistas y biólogos también debe ser promovida activamente, facilitando la creación de soluciones integradas y holísticas que prioricen la biodiversidad y el bienestar humano.

 

¿Cómo serán las ciudades del futuro?

Si bien cada vez hay más consciencia de la necesidad de renaturalizar las ciudades e incluir espacios verdes, biofílicos y que funcionen como refugios ambientales para las personas, nos queda mucho camino por recorrer, la mayoría de ciudades están pensadas para el tránsito rodado y cambiar estas dinámicas no es cuestión de pocos años sino de varios decenios. El cambio climático hará cada vez más difícil la vida en las ciudades, las denominadas islas de calor, los recursos cada vez más escasos de agua y la gestión de recursos y residuos son problemas a gran escala que es necesario abordar de forma urgente y planificada, sino que queremos encontrarnos con situaciones de emergencia que obliguen a tomar decisiones drásticas y que cada vez veamos más mermada la calidad de vida de las personas.

Nos atreveríamos a visualizar ciudades naturalizadas, en las que se pone en el centro de todo, la calidad de vida de las personas, la salud y el bienestar. La denominada ciudad de los 15 minutos en la que todos los servicios que podemos necesitar incluidos espacios verdes, comercios, centros culturales y educativos se encuentran a una distancia menor de 15 minutos de cualquier núcleo residencial, debería ser probablemente el modelo de ciudad formada por pequeños núcleos y barrios equilibrados y equitativos en los que la seguridad, bienestar y calidad de vida estén garantizados. Para ello es necesaria mucha planificación, políticos y técnicos ambiciosos y valientes con pensamiento a largo plazo y con foco en el bienestar de las personas.

 

Podéis leer el artículo completo en el siguiente enlace.