reformar para el bienestar y la salud en Idealista News

Publicado el 26 octubre 2025

 

Idealista News publica el pasado 26 de octubre el artículo Reformar lo más sostenible posible: estos son los consejos profesionales imprescindibles, que ha contado con Slow Studio como experto en neuroarquitectura y reformas sostenibles.

En el artículo respondemos a una serie de preguntas sobre cómo abordar una reforma sostenible, saludable y eficiente, que contribuya al bienestar de las personas y a la reducción del impacto ambiental de la vivienda.

 

¿Por qué la neuroarquitectura y las reformas sostenibles se demandan cada vez más?

Cada vez existe más conocimiento y conciencia en todos los ámbitos. Igual que aumenta la demanda de productos ecológicos o el interés por la salud, el bienestar o la educación, también crece la conciencia de que el lugar en el que vivimos influye directamente en nuestro bienestar y en nuestra salud. Además, entendemos mejor que nuestras decisiones tienen un impacto sobre el planeta. Por eso, cada vez más personas están dispuestas a tomar decisiones que prioricen su bienestar, su salud y el cuidado medioambiental. A veces, estas decisiones pueden implicar un incremento de costes que muchos están dispuestos a asumir. En otras ocasiones, simplemente se trata de elegir soluciones conscientes que no necesariamente encarecen el proyecto y que, en muchos casos, pueden integrarse dentro de la inversión global que ya supone una reforma o la construcción de una vivienda.

 

Desde pinturas ecológicas sin compuestos volátiles hasta aislamientos naturales como el corcho o la madera certificada FSC: ¿cuál es la principal ventaja de usar materiales y acabados sostenibles y saludables en una reforma?

La principal ventaja es que respetan la salud de las personas y del planeta. En el estudio siempre decimos que, cuando se utiliza un producto con un impacto negativo en la salud o en el medio ambiente, normalmente se hace por un ahorro de costes o de tiempo. Pero ese ahorro, en realidad, se está externalizando hacia las generaciones futuras o hacia otras personas que sufrirán los efectos del cambio climático y de la crisis ambiental. Por tanto, hay dos conceptos clave: primero, que se hace por las personas y por el planeta; y segundo, que no se externalicen esos costes. Porque no hablamos de un impacto cero, sino de trasladar las consecuencias a otros.

 

¿Qué dos o tres actuaciones os parecen más efectivas para reforzar el aislamiento y la eficiencia energética de una vivienda?

La prioridad siempre debería ser orientar la vivienda hacia un funcionamiento pasivo, es decir, hacia la reducción de la demanda energética. No se trata de pensar en sistemas, sino en intervenciones bioclimáticas. Mejorar los cerramientos, garantizar una mayor estanqueidad y aumentar el aislamiento exterior son medidas fundamentales para que la casa funcione reduciendo al máximo la necesidad de energía. Solo después tendría sentido incorporar sistemas activos de generación renovable. La clave está en ahorrar antes de producir. Que la vivienda pueda funcionar con el clima exterior, tanto en invierno como en verano, sin necesidad de recurrir constantemente a la climatización activa, debe ser siempre la prioridad. Nos basamos en los principios de la arquitectura bioclimática: aprovechamiento y protección solar, aislamiento, hermeticidad, inercia térmica y ventilación cruzada.