Entrevista en la Revista CIC Arquitectura

El su número 596 de septiembre 2024, la revista CIC Arquitectura y Sostenibilidad ha publicado una entrevista a Jade Serra y Laia Montserrat de Slow Studio titulada Hacia una vivienda saludable.



Cómo logramos una casa saludable desde fuera, pero especialmente desde dentro
El hogar tiene un impacto directo en nuestro bienestar. Las personas evolucionaron en entornos con luz natural, aire limpio, y condiciones climáticas adecuadas, pero ahora pasamos el 90% del tiempo en interiores.
Un espacio saludable se centra en 10 factores clave: temperatura, humedad, ventilación, calidad del aire y agua, ruido, iluminación, campos electromagnéticos, entorno natural y comunidad, asegurando bienestar físico, mental y social.
Lograr una casa saludable implica factores externos e internos. Desde fuera, se debe aprovechar el diseño bioclimático para utilizar las condiciones climáticas naturales y reducir el consumo energético, emplear materiales de construcción naturales y de bajo impacto ecológico, e integrar la casa con la naturaleza, incorporando vegetación y respetando la biodiversidad del entorno. Mantener una conexión con la naturaleza incorporando elementos naturales dentro del hogar y fomentar la interacción social y la creación de comunidades para apoyar el bienestar mental y social completan el enfoque para un hogar saludable.
Desde dentro, resulta esencial mantener una temperatura confortable entre 17 y 27 grados, adaptada a cada espacio y actividad, y una humedad relativa alrededor del 50% para evitar sequedad excesiva o crecimiento de moho. Asegurar una buena ventilación natural o mecánica para renovar el aire y mantener bajos niveles de CO2, evitar contaminantes internos como COVs, moho y productos de limpieza tóxicos, y controlar la calidad del agua para evitar contaminantes biológicos y químicos son igualmente importantes. Reducir los niveles de ruido externo e interno para evitar alteraciones en el descanso y el bienestar, disponer de buena iluminación natural y artificial que favorezca el bienestar físico y mental, y minimizar la exposición a campos electromagnéticos generados por dispositivos electrónicos son también factores clave.
Implementando estos factores promovemos un bienestar y salud integral en nuestros espacios habitados.
Qué es necesario para lograr confort. ¿Tiene relación con la calidad del aire?
El confort humano está determinado por la consecución de un equilibro adecuado entre la temperatura, la humedad y la calidad del aire. La relación entre estos factores es crucial para el bienestar de los habitantes.
La temperatura de confort se sitúa entre 17 y 27 grados, variando según la actividad que se realice en el espacio. Mantener una temperatura adecuada es especialmente importante durante la noche para un buen descanso.
La humedad relativa óptima debe estar alrededor del 50%. Un ambiente demasiado seco puede causar problemas respiratorios, oculares y cutáneos, mientras que una humedad excesiva puede propiciar la aparición de moho y bacterias, afectando la salud respiratoria.
La calidad del aire está directamente relacionada con el confort. Es fundamental garantizar una buena ventilación que renueve el aire interior, evitando la acumulación de CO2 y otros contaminantes. Una renovación adecuada, ya sea natural o mecánica, asegura que el aire esté libre de toxinas y que se mantenga un ambiente saludable.
Estos factores están interrelacionados y son fundamentales para el bienestar físico, mental y emocional de las personas.
Qué materiales son los recomendados
El sector de la construcción representa alrededor del 40% de las emisiones de gases de efecto invernadero a nivel mundial. En este impacto distinguimos un 29% de emisiones derivadas del consumo de energía de los edificios y un 11% atribuido al denominado carbono embebido que son las emisiones derivadas del proceso de extracción y producción de materiales, así como su puesta en obra.
Los materiales de reducida huella ecológica como son la madera, los bloques de tierra, los aislamientos a base a fibras o los productos derivados de la cal llevan en el sector de la construcción varios miles de años y casualmente son estos materiales los que garantizan ambientes interiores saludables. Como dice el científico Fernando Valladares no es casual que lo que sienta bien al planeta, nos siente bien a los humanos, nosotros también somos naturaleza.
Estos materiales empezaron a quedar en segundo plano a mitades del siglo pasado debido al auge de los materiales fósiles, aquellos que requieren el uso de energía fósil -petróleo o carbón- en su proceso de producción, como son el cemento portland, el acero, el aluminio o los plásticos.
Trabajar con materiales naturales garantiza no solo un ambiente saludable y libre de tóxicos, sino que además, los materiales naturales transpiran y regulan la humedad de forma natural.
Sin duda, la transición hacia un sector descarbonizado pasa por la puesta en valor, recuperación y desarrollo de estos materiales que deben convertirse en la nueva construcción convencional para asegurar un futuro sostenible.
Cómo podemos mejorar el bienestar y la salud de los habitantes
Para mejorar el bienestar y la salud de los habitantes, la arquitectura debe considerar tres áreas esenciales que define la salud según la OMS: el área física, la mental y la social.
Físicamente, se logra mediante sistemas constructivos que aíslen de temperaturas extremas y ruidos, biomateriales que regulen la humedad, y ventilación constante para aire limpio. Es crucial evitar materiales tóxicos y reducir campos electromagnéticos para contribuir a la salud física.
Emocionalmente, los espacios deben diseñarse para promover emociones positivas, utilizando iluminación adecuada, integración de la naturaleza y materiales que favorezcan el confort sensorial.
Socialmente, fomentar la interacción y la creación de comunidades cohesionadas en entornos habitacionales son fundamentales para el bienestar emocional y mental de los habitantes.
Podéis leer el reportaje completo en el siguiente enlace.