Artículo de Slow Studio en la revista Hola Living

El pasado 6 de noviembre, la revista Hola Living ha publicado en su número impreso el artículo “Entre cuatro paredes a prueba de frío”, en el que Slow Studio aporta su visión como expertos en arquitectura sostenible y saludable. Esta revista, nacida en 2019 de la prestigiosa ¡Hola! con el objetivo de promover un estilo de vida más ecológico y auténtico, destaca semanalmente temas de moda, diseño y bienestar.
En esta edición de noviembre, titulada «Otoño cálido», disponible en quioscos, nuestro estudio presenta una guía práctica con 8 consejos de interiorismo sostenible para que cualquier hogar pueda prepararse para la temporada de frío de manera respetuosa con el entorno. El artículo se centra en cómo adaptar los espacios interiores con materiales naturales y técnicas de decoración conscientes, logrando ambientes confortables y eco-amigables sin recurrir a recursos de elevado impacto ambiental.

8 trucos de interiorismo sostenible para adaptar el hogar al frío
La arquitectura sostenible se basa en el uso inteligente de los recursos naturales del entorno para diseñar espacios adaptados al clima local. A través de estrategias pasivas, como la captación de luz natural y el aislamiento térmico, se busca minimizar la demanda energética mientras se mantiene el confort térmico en el hogar.
A continuación, presentamos 8 trucos para mejorar la calidez de tu hogar de manera sostenible durante el invierno:
1. Ventanas eficientes
Las ventanas de madera son una opción sostenible y eficiente en términos energéticos, ya que ofrecen un excelente aislamiento térmico. Utilizadas tradicionalmente en la arquitectura bioclimática de España, este material no solo aporta calidez y estética, sino que es una alternativa ecológica frente a opciones como el aluminio o el PVC. Combinadas con doble o triple acristalamiento y un buen sellado, las ventanas de madera contribuyen a reducir la pérdida de calor y mejorar la eficiencia energética del hogar.
2. Pavimentos que aprovechen la inercia térmica
La inercia térmica es la capacidad de un material para almacenar calor y liberarlo gradualmente cuando la temperatura desciende, ayudando a mantener los espacios más cálidos en invierno y frescos en verano sin depender de sistemas activos. Pavimentos como la baldosa cerámica, la piedra natural o el suelo porcelánico son capaces de almacenar calor igual a modo de suelo radiante natural, manteniendo la temperatura y liberándola durante la noche. Este tipo de pavimentos de inercia, no solo mejoran el confort térmico, sino que contribuyen a mejorar la calidad del ambiente interior, ya que incrementan temperatura sin reducir la humedad como ocurre con los sistemas convencionales de calefacción que reducen en exceso la humedad ambiental.
3. Aislamientos naturales
El aislamiento es clave en la arquitectura pasiva, ya que reduce significativamente el consumo energético. Al igual que nuestro cuerpo dispone de una temperatura y lo abrigamos por el exterior con una chaqueta o un jersey, abrigar a nuestras viviendas es una de las estrategias más efectivas para reducir las pérdidas energéticas y mejorar el confort y bienestar en el interior. En el caso de intervenciones de rehabilitación en las que no es posible aislar por el exterior -que es la forma más eficiente de aislar-, el aislamiento interior es una opción también adecuada para reducir las pérdidas energéticas.
Tenemos muchas opciones trasdosando e incorporando aislamientos proyectados o insuflados, de procedencia natural como son el corcho, la lana de oveja, la fibra de madera o la celulosa, que quedan escondidos entre muros y también opciones más radicales pero igual de válidas como los paneles de corcho vistos que aportan además una amortiguación acústica, un olor excepcional y una apariencia industrial a nuestros ambientes.
4. Acabados higroscópicos
Los acabados higroscópicos tienen la capacidad natural de absorber y ceder humedad al ambiente, lo que ayuda a regular la humedad interior. Esta propiedad crea entornos más confortables al evitar la acumulación de humedad, que puede generar sensación de mayor frío en invierno y problemas de insalubridad. Los materiales con estas características, como los revestimientos de cal, pinturas de arcilla o silicato, permiten mantener un ambiente más cálido y saludable, al tiempo que reducen la necesidad de mantenimiento por su menor riesgo de degradación. Además, al ser naturales, evitan la emisión de compuestos tóxicos, comunes en pinturas convencionales que contienen COVs y otros aditivos perjudiciales para la salud.
5. Tejidos naturales
Los tejidos naturales son fundamentales para crear espacios cálidos y sostenibles en invierno. Cortinas gruesas de lino o algodón, alfombras de lana y mantas de fibras sostenibles como el bambú ayudan a retener el calor y mejorar el confort térmico en el hogar. La ropa de cama de algodón orgánico proporciona calidez sin provocar sobrecalentamiento. De hecho, abrigarse adecuadamente con textiles sostenibles resulta ser una estrategia más eficiente que elevar innecesariamente la temperatura en interior, siendo 18 ºC la temperatura que garantiza un buen confort térmico al dormir. Estos tejidos naturales, libres de plásticos y tóxicos, contribuyen a entornos interiores saludables y reducen el impacto ambiental.
6. Distribución estratégica del programa
La distribución estratégica de las estancias en el hogar es fundamental para maximizar la luz solar y mejorar la captación de calor. Los espacios de vida donde pasamos más tiempo, como el salón, comedor y dormitorio, deben ubicarse en orientaciones favorables, mientras que los servicios pueden colocarse en áreas que protejan los espacios de vida de las orientaciones menos favorables. En este sentido, la compacidad del diseño juega un papel crucial, ya que una casa más compacta presenta menos superficie de fachada, lo que reduce el intercambio de energía con el exterior y, por ende, la pérdida de calor en invierno y el sobrecalentamiento en verano. Agrupar los servicios en paquetes compactos que actúen como cojines térmicos en orientaciones desfavorables contribuye a un hogar más eficiente y confortable.
7. Vegetación para regular la temperatura
La vegetación no solo embellece el hogar, sino que también desempeña un papel clave en la regulación térmica. Las plantas, al estar en macetas de terracota que contienen una cantidad considerable de tierra, contribuyen a regulan la humedad gracias a su capacidad higroscópica. El concepto de biofilia, que se refiere al amor por la naturaleza y a la necesidad humana de conectar con ella, promueve la salud y el bienestar emocional. En el ámbito de la arquitectura, la biofilia se traduce en la creación de espacios que respetan los procesos naturales y utilizan materiales de bajo impacto ecológico, contribuyendo así a un entorno saludable que fomenta el bienestar de sus ocupantes.
8. Sistemas de calefacción eficientes y renovables
Si aplicamos correctamente las estrategias de reducción de demanda energética, podemos llegar a prescindir totalmente de un sistema de calefacción centralizado, optando en su lugar por aportes puntuales mediante radiadores eléctricos de alta eficiencia, alimentados por fuentes de energía renovables o incluso sistemas puntuales como estufas de pellets, astilla o leña. Se trata de sistemas que permiten adquirir una total consciencia y respeto por el entorno, ya que se activan por el propio usuario tan solo de forma puntual en días fríos.
Implementando estos trucos, no solo lograrás un hogar más cálido y acogedor, sino que lo harás de manera sostenible, reduciendo el consumo energético y contribuyendo al bienestar del planeta.