Seleccionados entre los 10 mejores proyectos de madera 2021

Publicado el 08 enero 2022

Fachada de la casa pasiva Monte el Pardo

 

El proyecto de Slow Studio Casa en Monte el Pardo ha sido seleccionado como uno de los Mejores proyectos de arquitectura en madera del año 2021 por la Asociación de Investigación de las Industrias de la Madera (AITIM).

El fallo del jurado ha destacado la calidad de la consciencia sostenible del proyecto más allá de la presencia de madera:

“Vivienda de dos plantas con acceso independiente en dos niveles para ser susceptible de uso independiente por razones de programa.

Valores arquitectónicos: interesante tipología contemporánea que destaca sobre su convencionalidad la madera, tanto en donde se hace presente como en sus detalles intersticiales.

Complejidad de la solución en madera: estructura de entramado ligero clásica pero prefabricada.

Sostenibilidad: además del uso de la madera, la vivienda está muy estudiada desde el punto de vista bioclimático y de acondicionamiento térmico con energías renovables. El estudio del cumplimiento de las ODS es exhaustivo y la memoria de sostenibilidad francamente interesante.”

El premio solicitaba incorporar dos memorias específicas en cuanto a la presencia de madera y los objetivos de sostenibilidad.

 

Para leer la publicación de AITIM: Publicación premios madera AITIM

Para ver el proyecto en nuestra web: Casa en Monte el Pardo

 

Prefabricación de la Casa Pasiva Monte el Pardo en el taller de Arquima
Prefabricación de la Casa Pasiva Monte el Pardo en el taller de Arquima

 

MEMORIA DE PRESENCIA DE MADERA

En relación a la presencia de madera, Slow Studio destaca el hecho de que la vivienda quede semienterrada optando por un sistema de muros portantes de bloque de hormigón que funcionan como elemento de cimentación y muro de inercia.

Esta base en planta baja soporta el peso de una estructura semi-prefabricada de entramado ligero de madera de pino abeto en planta primera.

Así, sobre el muro de bloque de hormigón se coloca una viga perimetral que hace de cerco y un durmiente que es dónde se apoyan las vigas de madera de 14 cm de ancho por 28 cm de canto, que deberán salvar luces máximas de 5,6 m.

A partir de aquí se apoyan los forjados de entramado ligero que se completan en la cara superior con una capa de 2 cm de arena que mejora el funcionamiento acústico y la inercia térmica del conjunto.

El acabado de pavimento en planta primera es un rastrelado y alistonado de madera. Con todo, se resuelve el forjado con un grosor total de 10 cm.

Las fachadas de planta primera se construyen con la misma estructura de entramado ligero -sistema ‘Balloon-Frame-’ que llega prefabricada a la obra por la empresa nacional Arquima y se coloca mediante un camión grúa en tan solo 2 días.

 

 

La estructura de fachada está compuesta por un entramado de listones de madera de pino laminada de 14 centímetros de espesor, protegido en su cara exterior por paneles de OSB atornillados y en su cara interior por paneles de fibra de yeso.

El aislamiento se realiza desde el exterior a partir del panel de virutas OSB mediante un sistema SATE de fibra de madera estratificada de pino con una baja conductividad térmica y permeable al vapor, reduciendo el riesgo de condensaciones y humedades.

Estos paramentos pre-conformados llegan a obra con una estructura ya prevista de premarcos donde se colocarán las distintas puertas y ventanas del proyecto. Toda la carpintería de ventanas se lleva a cabo en madera natural, proveniente de una empresa también nacional Carinbisa para minimizar la huella de carbono derivada del transporte.

Las puertas son de pino abeto, las interiores estabilizadas por un núcleo interior de laminado para que no se deformen y las exteriores tanto la de la entrada como la corredera son de pino abeto macizo con tabloncillos de tres centímetros machihembrados para absorber las dilataciones.

 

Prefabricación de la Casa Pasiva Monte el Pardo en el taller de Arquima
Prefabricación de la Casa Pasiva Monte el Pardo en el taller de Arquima

 

En la planta primera, la estructura de cubierta queda sujeta por vigas de las mismas dimensiones que el forjado inferior (14 cm x 28 cm). Se trata de una estructura que queda vista y sin tratar evidenciando su ordenación unidireccional y la heterogeneidad de sus nudos, retranqueándose en el encuentro con la fachada para marcar el impacto de la dimensión del canto y la apuesta por este exigente material estructural.

La cubierta se resuelve con un forjado de un espesor de 23 cm también con paneles OSB y un aislamiento de paneles de lana mineral. Estos paneles de conglomerado de OSB se desarrollan en fábrica totalmente de acuerdo con la demanda de materiales orgánicos ecológicos, empleando resina como aglutinante para fijar las hebras.

La lana mineral está a su vez fabricada con materias primas recicladas y naturales, aglutinadas con un ligante de origen vegetal nuevamente libre de formaldehidos, fenoles y acrílicos.

Además, la presencia de madera en el proyecto va más allá, llegando a emplearse en los acabados, siempre con la intención de que quede vista para añadir calidez al ambiente interior. La encimera de cocina se soluciona con una combinación de pieza de terracota manual a excepción de la zona de preparación de alimentos, que está acabada con una pieza de madera de roble natural tratada con cera. Los baños se hacen a medida con muros de obra revestidos de arcilla y superficies de roble natural.”

 

Prefabricación de la Casa Pasiva Monte el Pardo en el taller de Arquima
Prefabricación de la Casa Pasiva Monte el Pardo en el taller de Arquima

 

MEMORIA DE SOSTENIBILIDAD Y CUMPLIMIENTO DE LOS OBJETIVOS DE DESARROLLO SOSTENIBLE

En relación a la memoria de sostenibilidad, Slow Studio destacó el diseño bioclimático del proyecto y justificó el cumplimiento de los Objetivos del Desarrollo Sostenible 3, 7, 11, 12, 13:

 

DISEÑO BIOCLIMÁTICO

Al tratarse de una casa compacta distribuida en dos plantas, debemos buscar la forma de garantizar una buena iluminación, asoleo y ventilación en todas las estancias que se ubican siempre en la orientación sur y en las que se potencia la ventilación cruzada gracias a dos patios, uno en el lado norte y otro en el lado sur de la vivienda.

El patio sur de la vivienda es clave para asegurar una buena ventilación natural sin incurrir en pérdidas energéticas. Se trata de un patio de doble altura con una fachada sur y una cubierta acristalada que se puede abrir o cerrar en función de la estación del año.

En invierno, el acristalamiento queda cerrado consiguiendo un efecto invernadero que precalienta el aire natural del exterior. Como se trata de un patio de doble altura, tenemos en cuenta que la estratificación del aire caliente lo desplazará hacia la parte superior desde donde lo introducimos a la vivienda mediante unos sensores de CO2 que activan unos ventiladores ubicados en baños. Éstos absorben el aire y lo renuevan siempre que la vivienda está ocupada.

En verano, el acristalamiento se abre por completo y la ventilación pasa a realizarse a través de un pozo canadiense, que es un tubo de unos 30 metros de longitud que discurre por debajo de la casa a un metro y medio de profundidad y que consigue introducir aire en la vivienda a una temperatura de entre 15 y 20 grados durante los meses más cálidos del año.

Además, en verano, es posible humedecer el suelo del patio invernadero sur que se realiza mediante pavimento poroso y que contribuye a mejorar la sensación térmica de frescor.

Como disponemos de una excelente captación solar con una clara orientación sur de la fachada principal, ésta se plantea con grandes ventanales acristalados que nos permiten captar radiación o protegernos del sol según la estación del año. Además, el hecho de que se trate de una vivienda de forma longitudinal nos permite aprovechar la fachada norte para generar ventilaciones cruzadas en todas las estancias de la planta superior. En la planta inferior, que queda semienterrada, la ventilación se garantiza gracias al patio en fachada norte.

De esta forma, garantizamos una temperatura de confort la mayor parte del año con estrategias pasivas y reduciendo el consumo energético, sin necesidad de recurrir a sistemas complejos de ventilación mecánica forzada mediante recuperador de calor que alteran la calidad natural del aire en el entorno natural en el que nos encontramos.

Aún así, el estudio de demanda energética nos indica que debido a estar ubicados en una zona de clima frío y a cierta altitud, disponemos de una elevada demanda de calor en invierno y en ciertas semanas del año podría ser necesario un sistema de calefacción, así que se deja preparada una instalación de calefacción mediante radiadores de agua que pueden aportar fácilmente la demanda energética restante durante los días más fríos del año. Además, se instala una estufa de leña que compran los propios clientes de segunda mano, perfecta para los picos de demanda gracias a su potencia y su funcionamiento mediante una fuente de energía renovable como es la biomasa.

 

Páginas interiores de la publicación de la Asociación de la Investigación de las Industrias de la Madera

 

CUMPLIMIENTO DE LOS OBJETIVOS DE DESARROLLO SOSTENIBLE DE LA ONU

A menos de diez años de la fecha límite pautada 2030, se hace evidente la necesidad de una respuesta mucho más profunda, rápida y ambiciosa para cumplir los denominados Objetivos de Desarrollo Sostenible, que generen una transformación social y económica poniendo esta vez en el centro a las personas y el planeta. El sector de la construcción tiene un fuerte impacto en las emisiones de carbono a nivel mundial, pero además la arquitectura tiene el poder de condicionar las costumbres y formas de vivir de las distintas comunidades.

 

OBJETIVO NÚMERO 3:  Salud y bienestar

Tras la pandemia de COVID-19 se ha hecho patente la necesidad de una mayor consciencia y regulación en materia de ambiente interior saludable, ya que los datos afirman que pasamos de media el 90% de tiempo en espacios interiores.

En la casa de la Sierra de Madrid, la calidad de aire interior se garantiza gracias a una renovación continua de aire, que en verano se lleva a cabo a través de un sistema de pozo canadiense que transcurre bajo los cimientos de la casa que amortigua la temperatura del aire y lo introduce fresco en el interior y en invierno, a través de un patio invernadero que precalienta el aire de forma natural, en ambos casos sin variar sus condiciones de humedad y salubridad.

Resulta importante que el aire circule en condiciones normales, es decir sin necesidad de hacerlo pasar por máquinas complejas o filtros, que no solo alteren la calidad de ionización del mismo sino que puedan añadir agentes nocivos si las conducciones no tienen un mantenimiento adecuado o se llevan a cabo con plásticos termosensibles.

Además, el proyecto no solo tiene en cuenta la renovación de aire sino la propia calidad del ambiente interior evitando todo tipo de productos de acabado que contengan tóxicos que se emiten al aire interior en forma de componentes orgánicos volátiles -COV’s-que merman la calidad del mismo y aunque sea en pequeñas cantidades al tratarse de una emisión continua y a largo plazo genera un efecto de bioacumulación en los organismos de las personas y animales que habitan el espacio.

Se evitan todo tipo de barnices, colas y pinturas en toda la vivienda. Las fachadas de la planta primera están protegidas en su cara interior por paneles de fibra de yeso compuestos a base de papel reciclado, yeso y agua, ambos libres de colas.

El acabado interior unifica la planta baja y la planta primera y está compuesto por una capa de unos 3 mm de arcilla en tono grisáceo. La arcilla es un material natural con múltiples propiedades, entre las que cabe destacar la capacidad de absorción de olores y la elevada higroscopicidad, una cualidad que le permite regular la humedad de forma natural, absorbiendo o cediendo vapor de agua en función de las condiciones del ambiente interior y manteniendo la humedad relativa media entre 40-60% según las recomendaciones de referencia de salubridad.

Por otro lado, no hay mejor bienestar que el asegurar un buen envolvente que garantice el confort térmico. Por ello, el hecho de aislar toda la vivienda desde el exterior nos permite eliminar los puentes térmicos en toda la envolvente y mejorar el confort gracias a la ganancia de temperatura natural en las fachadas orientadas a sur.

Otro aspecto a considerar en relación a la salud del ambiente interior es la presencia de campos eléctricos que puedan interferir en el bienestar de los usuarios, especialmente durante las horas de noche que es cuando el organismo aprovecha para regenerarse.

Así, la instalación eléctrica se lleva a cabo en forma de estrella y con cableado libre de halógenos. Además, se toma la precaución de evitar el paso de cableado en cualquier zona de larga estancia como cabeceros de cama y se instalan dispositivos bioswitch en cada una de las líneas que conducen electricidad a las habitaciones de la vivienda con el objetivo de que se interrumpa el suministro a las mismas durante las horas de descanso nocturno, eliminando cualquier tipo de campo eléctrico.

 

Cocina de la Casa pasiva Monte el Pardo

 

OBJETIVO NÚMERO 7. Energía asequible y no contaminante

Una vez reducida al máximo la demanda energética de la vivienda, para la baja aportación energética necesaria se prioriza el uso de energías asequibles y no contaminantes. Se apuesta por dos fuentes energéticas verdes. En primer lugar, se lleva a cabo una conexión eléctrica a suministro de red mediante un suministro de producción y consumo de energías renovables.

Además, contamos con una estufa de biomasa que se empleará en los días más fríos del año para calentar las zonas de día. La biomasa, pese a no estar libre de emisiones de CO2 durante su proceso de combustión, se considera una energía de emisiones nulas debido a que el árbol ha absorbido previamente la misma cantidad de CO2 durante su proceso de crecimiento.

 

OBJETIVO NÚMERO 11. Ciudades y comunidades sostenibles

El impacto de la arquitectura se hace más evidente en las ciudades, que alojan más de la mitad de la población mundial y se encuentran en crecimiento constante.

La casa en la Sierra de Madrid se ubica dentro del Área Metropolitana de Madrid, una región que, junto al Área Metropolitana de Barcelona, impulsa el liderazgo en políticas de desarrollo urbano y de movilidad. Des del proyecto de la zona de acceso restringido a vehículos denominada Madrid Central hasta plantear la implementación de una zona de bajas emisiones (ZBE) previamente aplicada en las Rondas BCN, el AMM se dirige hacia una comunidad más sostenible y consecuentemente igualitaria.

Se trata de políticas en pro de la generación de una movilidad sostenible que sustituyen el modelo dual de la ciudad como centro-periferia para pasar a entenderse como una ciudad de núcleos en los que no es necesario desplazarse a diario para tener acceso a múltiples servicios comerciales, culturales o de trabajo y ocio.

Se plantea una concepción integradora de los núcleos urbanos con los crecimientos suburbanos fomentando el transporte limpio y público, a la vez que promueve políticas de implementación de servicios locales para la creación de municipios más autosuficientes y resilientes dentro de una red inevitablemente interconectada con la urbe.

 

OBJETIVO NÚMERO 12. Producción y consumos responsables

Se habla mucho de emisiones de carbono y consumo a lo largo de la vida útil de los edificios, pero solemos negligir que prácticamente el mismo porcentaje, e incluso uno muy superior en el caso de la generación de residuos, se originan a lo largo de la cadena de producción de los materiales de construcción.

Es por ello que debemos prestar especial atención al ciclo de vida de estos elementos desde la perspectiva de la economía circular, apostando no solo por materiales naturales y renovables como la madera, sino sistemas constructivos que a su vez faciliten su desmontaje y reutilización. Así, dejaremos de distinguir entre renovables o no renovables entendiendo los materiales como permanentes, un ámbito en el cual la prefabricación se convierte en nuestro mayor aliado.

En el caso de la vivienda en la Sierra de Madrid, apostamos por un sistema “Balloon Frame” prefabricado a base de madera de pino abeto con certificado de gestión sostenible y cadena de custodia PEFC. Su pre-conformación en taller permite solucionar con mayor precisión los detalles constructivos, evitando así los puentes térmicos y aumentando la eficiencia energética del edificio. Además, otorga una mayor flexibilidad arquitectónica desde la fase de diseño del proyecto hasta posibles cambios de uso debido a su concepción modular, lo que facilita la adaptación del edificio a nuevas realidades o cambios de programa, evitando que el edificio quede obsoleto.

El zócalo de hormigón sobre el que se coloca este sistema está hecho a base de bloque de hormigón, que tiene una huella más reducida que el hormigón in situ y permite un reaprovechamiento posterior -tras un proceso de triturado- en relleno de terrenos o cimentaciones, evitando en gran medida los residuos de demolición. De manera similar, se emplean paneles de fibra de madera como aislamiento, un material natural y que tiene en cuenta también criterios de salud y calidad del aire interior por contraposición a otros productos aislantes que se emplean de manera convencional.

Por último, se instala un depósito de recuperación de aguas pluviales de 8.000 litros que almacena el agua de lluvia para su uso en limpieza e inodoros, con el objetivo de mejorar la gestión de los recursos hídricos.

 

Habitación de la Casa pasiva Monte el Pardo

 

OBJETIVO NÚMERO 13. Acción por el clima

Esta vivienda en Monte el Pardo hace evidente el compromiso por parte de un despacho de arquitectura sostenible junto a cliente y promotor de apostar por una casa pasiva, denotando la consciencia de todos los integrantes del proyecto por adoptar medidas urgentes para combatir el cambio climático y sus efectos.

El llevar a cabo una casa de consumo energético nulo debería estar dado por sentado para cualquier proyecto de obra nueva. Llevamos a cabo un edificio NZEB (Nearly-Zero Energy Building) que reduce al mínimo la demanda energética mediante estrategias de la arquitectura bioclimática como la captación y protección solar, el aprovechamiento de la inercia térmica, garantizando la estanqueidad e incrementando aislamiento. A partir de aquí, cubrimos la demanda restante mediante energías renovables y conseguimos una casa pasiva de consumo nulo o casi nulo.

Sin embargo, lo que todavía no está tan asumido por el mercado ni contemplado en las normativas de construcción es el garantizar que esta casa tenga una huella ecológica nula y que el ambiente interior contribuya a mejorar el bienestar y la salud de las personas. Es decir, perseguir los objetivos de los edificios NZIB (Nearly-Zero Impact Building), que van un paso más allá, poniendo especial atención al impacto de los materiales, el ciclo de vida, el entorno construido, la biodiversidad o la gestión de agua.

El precio de los materiales y acabados naturales es siempre más elevado y como proyectistas es una lucha constante el conseguir el balance entre la viabilidad del proyecto y la aplicación rigurosa de soluciones que primen ecología y salud con impacto nulo.
Mucho camino queda por recorrer y probablemente una de las vías pasa por la reclamación de normativas más conscientes que tengan en cuenta el impacto sobre el medio ambiente y las personas de los materiales de construcción.

Por el momento, llevar a cabo este tipo de proyectos que no solo consiguen un consumo energético nulo sino que además reducen las emisiones de carbono en todo el ciclo de vida del proyecto y garantizan la salud de los ocupantes recae en la labor conjunta de proyectistas junto a promotores y constructores comprometidos con una arquitectura consciente que pone por encima de todo la calidad de vida y el respeto por el entorno.”

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