ARQUITECTURA A 1800 METROS
Vivienda en Soldeu
Andorra atraviesa un periodo de crecimiento inmobiliario sin precedentes. Sus condiciones fiscales, junto con un entorno natural privilegiado en pleno Pirineo, han convertido al país en un destino atractivo para profesionales en activo y jubilados que buscan establecerse en un lugar con alta calidad de vida.
El auge del sector ha impulsado principalmente promociones orientadas a clientes de alto poder adquisitivo, con viviendas de gran tamaño y altas prestaciones. Paralelamente, la creciente demanda de vivienda ha puesto sobre la mesa el reto de garantizar un acceso equilibrado al mercado residencial, generando un debate en torno a las necesidades habitacionales del país.
En este contexto, un empresario nos contacta con la intención de desarrollar su vivienda en Andorra, buscando un hogar que combine confort, eficiencia energética y sostenibilidad. Además de responder a sus necesidades personales, el proyecto se plantea como una inversión a largo plazo que pone en valor la calidad del diseño y la reducción del impacto ambiental.
El desarrollo de la vivienda busca aprovechar al máximo la singularidad de su ubicación, situada a 1.800 metros de altitud, a pocos metros de un río y con vistas directas a las pistas de esquí. La arquitectura se concibe a partir de estrategias bioclimáticas, utilizando materiales naturales y de bajo impacto ambiental para garantizar el confort térmico y reducir la huella ecológica de la construcción.
IMPLANTACIÓN
El terreno se sitúa a las puertas del Valle de Incles, uno de los parajes más emblemáticos de Andorra y punto de partida de numerosas rutas de senderismo que, en los meses de verano, atraen a miles de visitantes.
Como es habitual en entornos de alta montaña, la parcela presenta una fuerte pendiente en este caso, en dirección este-oeste. En su parte más elevada, al este, se encuentra el acceso desde la calle, mientras que en la parte baja, al oeste, transcurre un río.
Esta proximidad al cauce fluvial está regulada por una normativa estricta, que establece distancias mínimas y condicionantes específicos para la implantación del edificio, tanto en la posición de la planta baja como en la altura máxima permitida.
Para adaptarse a esta topografía y dar cumplimiento a la normativa, la estrategia de implantación se basa en el desplazamiento de dos volúmenes en distintos niveles y en un juego de cubiertas que se integran en el terreno. Este enfoque permite respetar la altura de la planta baja, minimizar el impacto visual desde el acceso y generar una fachada que dialoga con el paisaje, mejorando la integración y reduciendo la presencia visual del conjunto.
PROGRAMA
El edificio se desarrolla en dos niveles, organizados en torno a un núcleo central de escalera y ascensor que estructura la circulación. La vivienda se distribuye en distintos espacios diseñados para maximizar el confort, la funcionalidad y la integración con el entorno.
La planta principal alberga la zona de día, con un salón-comedor conectado a la cocina y la zona de lavado, ubicadas en una franja de servicios bien orientada al sur y con vistas al río al oeste. La distribución de los espacios permite generar estancias amplias y abiertas hacia patios ajardinados y terrazas, potenciando la relación con el exterior.
La zona de noche se organiza en torno a tres dormitorios dobles y tres baños, garantizando privacidad y confort. Además, en el nivel inferior, se incluye un espacio adicional que funciona como estudio, ampliando las posibilidades de uso de la vivienda.
Acompañando el programa residencial, el proyecto incorpora espacios polivalentes que complementan la vivienda, como una sala de cine y una sala multiusos o de descanso. Aunque se sitúan en la parte semienterrada, la incorporación de patios permite dotarlas de iluminación y ventilación natural, asegurando condiciones óptimas de habitabilidad.
El acceso al edificio se resuelve desde la calle en el nivel superior, donde se ubica el aparcamiento. Este volumen genera una fachada asociada al acceso principal y establece una conexión directa con el núcleo vertical de comunicación.
Desde el punto de vista volumétrico, el reto principal es integrar la vivienda en la fuerte pendiente del terreno sin fragmentar excesivamente el conjunto. Para lograrlo, el diseño combina un zócalo de piedra en la base del edificio, en relación con el nivel del río, y una estructura de madera en la parte superior.
Este juego de materiales permite resolver el desnivel de manera natural, a la vez que genera grandes aperturas orientadas al sur para maximizar la entrada de luz.
ESTRATEGIA BIOCLIMÁTICA
El diseño aprovecha al máximo la orientación sur, que en este caso es perpendicular a la pendiente del terreno. Para optimizar la captación solar sin perder la integración con el entorno, el conjunto se escalona, combinando distintas alturas de cubierta e inclinaciones que maximizan la radiación solar y potencian la relación con el paisaje y el río.
Las cubiertas a dos aguas, alineadas con la pendiente, permiten una captación eficiente del sol a través de amplios ventanales acristalados, llevando la luz natural y el calor al interior de la vivienda.
En las plantas semienterradas, una serie de patios ubicados tanto al norte como al sur favorecen la ventilación cruzada, garantizando un ambiente saludable y confortable durante todo el año.
Funcionamiento en invierno.
En un clima frío como el de Andorra, la estrategia se centra en maximizar la captación solar. Las grandes aberturas orientadas al sur y al oeste, en combinación con el juego de cubiertas y patios, generan un efecto invernadero que calienta el interior de forma natural.
Este calor se almacena en la envolvente del edificio gracias a una inercia térmica optimizada y un aislamiento generoso, reduciendo la demanda energética para calefacción.
Funcionamiento en verano.
Durante los meses cálidos, los patios y aberturas practicables se abren para favorecer la ventilación cruzada en todo el edificio, disipando el calor acumulado y mejorando la sensación de confort.
En los espacios semienterrados, los patios cumplen una función clave, asegurando confort térmico y salubridad sin necesidad de climatización artificial.
SISTEMA CONSTRUCTIVO Y REDUCCIÓN DE HUELLA DE CARBONO
El edificio se construye con una estructura de madera CLT, combinada con muros de contención de hormigón que resuelven el escalonamiento del terreno y aportan una elevada inercia térmica.
A nivel de materialidad, el diseño distingue dos niveles bien definidos:
– La planta baja se reviste con un zócalo de piedra, que refuerza la conexión con el terreno y aporta estabilidad estructural.
– Sobre él, la planta superior se construye íntegramente en madera CLT, un material renovable con un impacto ambiental significativamente menor que los sistemas fósiles como hormigón o acero.
El diseño volumétrico responde tanto a la adaptación a la pendiente como a la optimización de la captación solar. Para ello, los forjados inclinados de CLT permiten integrar el edificio en el terreno sin fragmentarlo, a la vez que favorecen la entrada de luz natural y potencian la eficiencia térmica del conjunto.
Además de su impacto ambiental reducido, la madera CLT aporta confort térmico y acústico, mejora la calidad del aire interior y genera espacios cálidos y saludables.
Su combinación con materiales de alta inercia térmica contribuye a un mejor comportamiento energético del edificio a lo largo del año, reduciendo el consumo de energía y reforzando el compromiso del proyecto con una arquitectura de bajo impacto ambiental.
INSTALACIONES DE GENERACIÓN ACTIVA DE ENERGÍA
Gracias a la combinación de distintas estrategias bioclimáticas, la demanda energética del conjunto se reduce al mínimo. Sin embargo, dado el clima de alta montaña y las bajas temperaturas invernales a 1.800 metros de altitud, es necesario complementar el sistema con una fuente de energía activa.
Para ello, se apuesta por la biocombustión, una solución basada en el aprovechamiento de los residuos de la industria de la madera como recurso renovable. Este sistema tiene un balance medioambiental neutro, ya que el carbono liberado en la combustión es el mismo que el árbol ha absorbido durante su crecimiento, contribuyendo así a una estrategia energética sostenible.
El sistema de calefacción se resuelve mediante una chimenea ubicada en el encuentro entre comedor y sala de estar, diseñada para compartir un mismo conducto vertical en las diferentes plantas hasta la cubierta. Esta disposición optimiza el aprovechamiento del calor y reduce la cantidad de instalaciones necesarias, mejorando la eficiencia térmica del conjunto sin comprometer el impacto ambiental del edificio.
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