HABITAR ENTRE ÁRBOLES
Casa en Sierra de Guadarrama
Una vivienda fragmentada que se implanta en el extremo norte de una gran parcela arbolada para abrirse al sur, captando luz y calor natural a través de un atrio central y una secuencia de patios, volúmenes y cubiertas inclinadas. Arquitectura pasiva adaptada al clima de la sierra.
Se trata de una vivienda vacacional diseñada para una familia numerosa, que utiliza la casa principalmente durante el verano y de forma esporádica los fines de semana de invierno. Además de responder a las necesidades propias de la unidad familiar, el proyecto contempla la posibilidad de alojar a invitados de forma cómoda y respetuosa, favoreciendo la convivencia sin perder intimidad.
Esta doble condición —uso intermitente en invierno y prolongado en verano— ha sido determinante en el enfoque bioclimático y en la elección del sistema constructivo, buscando un confort interior pasivo, un consumo energético mínimo y un reducido mantenimiento sin renunciar a elevados estándares de calidad ambiental y salud.
IMPLANTACIÓN
La parcela, de gran dimensión y con una notable densidad de arbolado, presenta unas condiciones de sombra muy marcadas. Frente a esto, la estrategia de implantación busca aprovechar al máximo la radiación solar ubicando la vivienda en el extremo norte del terreno. Esta posición permite liberar la franja sur para abrir la casa en horizontal y garantizar la mayor exposición solar posible. Algunos de los árboles existentes serán retirados selectivamente para permitir el asoleo directo, manteniendo, sin embargo, la presencia natural del entorno como filtro y protección.
PROGRAMA
El programa responde a las necesidades de una familia que busca espacios conectados pero con cierta independencia funcional. La casa se organiza en volúmenes separados —“cajas” funcionales— articuladas mediante un sistema de pasarelas, patios y porches. Estas piezas incluyen la zona de día, la suite principal, el área infantil y un espacio anexo conectado. Todas las estancias se vinculan visual y físicamente con el exterior, generando una envolvente permeable y luminosa. El diseño prioriza que cada espacio cuente con al menos dos orientaciones y buena ventilación natural. Las cubiertas inclinadas en zonas clave, como el área infantil y la sala de estar, permiten una mejor captación solar.
ESTRATEGIA BIOCLIMÁTICA
La vivienda se sitúa en una zona de clima continental, con inviernos rigurosos y veranos suaves. Como en todos nuestros proyectos, se aplican estrategias de arquitectura pasiva que aprovechan al máximo las condiciones naturales del entorno.
El diseño bioclimático de esta casa permite alcanzar confort térmico durante todo el año con un consumo energético mínimo, gracias a una cuidada orientación, una envolvente térmica optimizada y un sistema de ventilación natural regulado.
Invierno: captación solar y acumulación térmica
La vivienda destaca por un desarrollo mediante una gran fachada sur y un atrio central que actúan como elementos clave para la captación solar durante los meses fríos. En esta época, se recogen las protecciones solares (lamas) para permitir la entrada directa del sol.
La radiación que incide a través del acristalamiento a sur y el atrio central se almacena en los muros de inercia y se conserva gracias a un elevado aislamiento térmico en la cara exterior del muro. Igual que nuestro cuerpo acumula temperatura y nos protegemos con un abrigo, una vivienda pasiva almacena temperatura en muros que se “abrigan” con un aislamiento exterior.
Para evitar pérdidas energéticas la casa es estanca y hermética y por ello se realiza una renovación de aire controlada a través del atrio central bioclimático. Este espacio actúa como cámara solar que precalienta el aire mediante efecto invernadero antes de introducirlo en las estancias contiguas. Se trata de una solución pasiva que mejora el confort térmico y reduce la demanda energética funcionando como una calefacción natural.
Dado que se trata de una segunda residencia, se incorpora un sistema automatizado de control solar mediante lamas orientables, que permite preparar térmicamente la vivienda los días previos a la llegada de la familia.
Verano: protección solar y ventilación nocturna
En los meses cálidos, el objetivo es evitar el sobrecalentamiento sin renunciar a la ventilación natural ni depender de sistemas activos. Tradicionalmente, las casas de pueblo se protegían del sol mediante cortinas de madera que generaban penumbra sin impedir la circulación del aire. Este proyecto actualiza esa lógica mediante protecciones solares móviles, una envolvente de elevada inercia y un aislamiento térmico eficiente.
Gracias a su ubicación en la Sierra de Guadarrama, durante las noches de verano, la temperatura desciende lo suficiente como para permitirnos almacenar frescor que generará un confort prolongado durante el día siguiente, siempre que sepamos conservarlo. Esta función recae en los muros de inercia, formados por una estructura cerámica con gran capacidad de acumulación térmica, protegida exteriormente para evitar ganancias solares indeseadas.
Así, la vivienda se abre durante las horas nocturnas – sin comprometer la seguridad – para generar ventilaciones cruzadas que refrescan los muros. A primera hora de la mañana, se cierra de nuevo para garantizar la hermeticidad y conservar ese frescor acumulado.
Durante el día, la casa permanece cerrada y protegida del sol mediante lamas orientables que mantienen la conexión visual con el exterior y una iluminación natural tenue y difusa. La renovación se realiza mediante un sistema de introducción de aire controlado con sensores, lo que garantiza una excelente calidad ambiental.
El atrio central se transforma en verano en un patio ventilado que favorece la circulación de aire. La disposición disgregada de los volúmenes y su conexión directa con el entorno permite una ventilación cruzada eficaz en todas las estancias.
La envolvente estanca evita intercambios térmicos no deseados entre interior y exterior, y la ventilación mecánica garantiza una atmósfera saludable incluso sin abrir las ventanas. Esto no significa que no puedan abrirse, sino que el sistema está diseñado para que no sea necesario hacerlo para mantener el confort térmico y aire saludable, así como un consumo energético mínimo.
Las cubiertas inclinadas orientadas al sur incorporan voladizos estratégicos que bloquean el sol alto de verano sin impedir la entrada solar en invierno, reforzando así el comportamiento pasivo de la vivienda durante todo el año.
SISTEMA CONSTRUCTIVO
La vivienda se construye mediante una combinación de muros cerámicos y estructura de madera contralaminada (CLT), atendiendo tanto a criterios de eficiencia térmica, reducción del impacto medioambiental, coherencia estructural, durabilidad y reducido mantenimiento.
Los muros portantes se elevan hasta la cota de los cerramientos acristalados, y se componen de una hoja interior de ladrillo cerámico hueco y una hoja exterior de obra vista. A partir de esa altura, se introduce una estructura de paneles CLT que resuelve los forjados y forma las cubiertas, facilitando el montaje en seco y reduciendo los tiempos de obra.
Este cambio de sistema entre planta baja y cubierta permite adaptar la solución constructiva al comportamiento térmico y a las exigencias estructurales de cada zona: una base maciza con buena inercia térmica en contacto con el terreno, y un sistema más ligero, prefabricado, en la parte superior, que reduce peso y optimiza recursos.
El aislamiento se compone de paneles de fibra de madera instalados entre ambas hojas del muro. Se trata de un material natural, transpirable y de baja huella ecológica, con excelentes prestaciones térmicas tanto en invierno como en verano. Su capacidad de regulación higrotérmica y su densidad mejoran el confort pasivo y reducen la necesidad de climatización.
Las cubiertas inclinadas se resuelven con paneles de CLT protegidos mediante aislamiento, lámina impermeable y teja cerámica tradicional. Esta solución permite integrar la vivienda en un entorno urbano de arquitectura vernácula centenaria.
A nivel ambiental, el sistema CLT permite construir con madera procedente de bosques certificados, almacenando CO₂ en la propia estructura durante décadas. Frente a otros sistemas convencionales, su impacto ambiental es muy inferior y su comportamiento térmico más eficiente. Aunque el ladrillo cerámico no puede considerarse un material de baja huella en términos absolutos, su larga vida útil, su capacidad de acumulación térmica y la posibilidad de producirlo con biomasa lo sitúan como una opción válida en estrategias de transición ecológica, especialmente cuando se combina con soluciones pasivas y materiales naturales.
INSTALACIONES DE GENERACIÓN ACTIVA DE ENERGÍA
Si bien se ha priorizado el funcionamiento pasivo de la vivienda para reducir la demanda energética y cubrir las necesidades de confort exclusivamente mediante estrategias pasivas de captación y protección solar, la elevada capacidad de la vivienda y su condición de segunda residencia —que no siempre permite optimizar el uso de estos sistemas pasivos— nos lleva a plantear una solución complementaria de generación activa.
Se prevé un sistema de apoyo para aquellas situaciones en las que la gestión térmica con el entorno no pueda aprovecharse plenamente, o bien en condiciones de temperatura extrema, ya sea en invierno o en verano, en una ubicación de sierra donde pueden producirse contrastes térmicos importantes. Esta necesidad se acentúa durante los meses fríos, cuando la familia hace un uso exclusivamente de fin de semana, y la inercia térmica no puede activarse de forma continua.
Por ello, se plantea un sistema de alta eficiencia y bajo consumo como es la calefacción por muros radiantes, que permite liberar el suelo y conservarlo como superficie de captación solar y acumulación térmica pasiva. De este modo, el suelo actúa como almacén natural de calor durante las horas de insolación, mientras que los muros verticales aportan, en caso necesario, un refuerzo térmico de forma puntual y controlada.
Si bien los veranos en la zona no son especialmente calurosos, la ventaja del sistema propuesto es su versatilidad, ya que permite también una función de refrigeración pasiva, activando el circuito en modo frío si fuera necesario durante los meses más cálidos.
El sistema se plantea como refuerzo puntual, no como solución base, en coherencia con el planteamiento pasivo general del proyecto.
GESTIÓN DE AGUA
Se prevé la recogida de aguas pluviales mediante las cubiertas inclinadas y su conducción hacia un aljibe enterrado, destinado al riego de la vegetación exterior. Esta vegetación, tanto existente como proyectada, se basa en especies autóctonas de bajo requerimiento hídrico, adaptadas al clima local.
Además, los patios y zonas exteriores no se pavimentan con bases impermeables, sino que se mantienen con acabados drenantes que permiten la transpiración natural del terreno. Esta decisión favorece el retorno del agua de lluvia al subsuelo y mejora la regulación higrotérmica del entorno inmediato, contribuyendo a estabilizar la temperatura y humedad ambiental.
BIOCONSTRUCCIÓN Y SALUD
La elección de materiales naturales y sistemas constructivos de reducida huella ecológica responde no solo a criterios ambientales, sino también de salud, mediante la utilización de estructuras de madera, aislamientos de fibras naturales y materiales transpirables que regulan la humedad interior y evitan emisiones tóxicas. Esto permite crear una vivienda sana, con una excelente calidad del aire interior y una atmósfera confortable durante todo el año.