BIOCONSTRUCCIÓN, SALUD Y CONFORT CLIMÁTICO
Casa en la Vall del Tordera
A LAS PUERTAS DEL PARQUE NATURAL DEL MONTSENY, ESTA VIVIENDA SE CARACTERIZA POR UNA ORGANIZACIÓN ALREDEDOR DE UN ATRIO QUE ELIMINA LOS PASILLOS, ENLAZANDO VIDA FAMILIAR, TRABAJO Y DESCANSO, TODO ELLO CON ELEVADOS ESTÁNDARES BIOCLIMÁTICOS QUE REDUCEN LA DEMANDA DE ENERGÍA A CERO Y MATERIALES NATURALES QUE GARANTIZAN LA SALUD DEL AMBIENTE INTERIOR Y UNA HUELLA ECOLÓGICA NULA.
IMPLANTACIÓN
Situada en el valle del río Tordera, un entorno de clima mediterráneo de interior con inviernos fríos y veranos de noches frescas, la vivienda se integra en el paisaje aprovechando la topografía natural y las vistas hacia la vegetación autóctona que caracteriza la zona.
La parcela es amplia y prácticamente plana en su interior, aunque en el frente que da a la calle aparece un desnivel pronunciado. Este escalón se resuelve con una rampa y una escalera de acceso, situando el programa principal en la cota superior.
En el arranque de este desnivel se coloca un volumen anexo que se vincula directamente con la calle y funciona como elemento de transición entre las dos cotas del proyecto.
La vivienda se ubica en la parte norte de la parcela para liberar toda la franja sur, garantizando así la máxima captación solar y un jardín abierto que acompaña la vida familiar y el programa de piscina, asegurando privacidad y continuidad visual con el paisaje del valle.
PROGRAMA
El proyecto se organiza en dos volúmenes diferenciados. El primero, situado en el desnivel inicial, responde a la voluntad de la familia de contar con un espacio secundario flexible: un lugar para desarrollar actividad profesional, para alojar invitados o incluso para que los hijos puedan disponer de independencia en el futuro. Este volumen se vincula también a la piscina y al baño exterior que da servicio al jardín.
En el fondo de la parcela se dispone el volumen principal de la vivienda, articulado en torno a un atrio abierto al sur. Este recurso permite que los espacios situados en fachada norte reciban también radiación solar directa. Se trata de un espacio abierto al que se tiene acceso desde la zona de día, la suite y los dormitorios infantiles.
En la franja norte, un espacio de juegos y estudio con volta catalana actúa como nexo entre dormitorios y sala de estar, evitando pasillos y facilitando recorridos circulares en lugar de recorridos de ida y vuelta. Se trata de una configuración adaptada a una familia de hoy en dia en la que la jerarquía se desvanece y que permite la adaptabilidad y flexibilidad de usos en el futuro.
En esta misma franja, encontramos los dormitorios infantiles conectados a vestidores y a un área común de baños y tocadores, una forma de habitar inspirada en la lógica slow, que favorece el uso compartido y la vida familiar. La zona norte se completa con una zona de servicio que incluye el acceso a la vivienda, la zona de lavado de ropa y un pequeño aseo de cortesía.
La franja sur, que se extiende hacia el exterior con una gran terraza con una pérgola donde crecerá vegetación, contiene las zonas de día de cocina con conexión indirecta a la zona de juegos, así como la suite principal que queda independizada y privatizada de la zona de día mediante el patio a sur.
ESTRATEGIA BIOCLIMÁTICA
La vivienda se sitúa en un entorno de clima mediterráneo de interior, con veranos cálidos de noches frescas e inviernos fríos.
El diseño aplica estrategias de arquitectura pasiva con el objetivo de reducir la demanda energética al mínimo, aprovechando la orientación, la inercia térmica de los materiales naturales de elevada densidad, el aislamiento exterior continuo y una envolvente hermética.
Con todo ello, se consigue mantener una temperatura de confort en todas las estancias de la vivienda durante la mayor parte del año sin necesidad de medios activos que consuman energía.
Funcionamiento en invierno
La vivienda se organiza a partir de una larga fachada sur que actúa como principal captador solar, extendiéndose a lo largo de la zona de día y de la suite principal, y continuando en el atrio central, un patio cubierto con vidrio que aporta luz y calor natural a las habitaciones infantiles.
Durante las horas soleadas, la radiación penetra por las superficies acristaladas, generando un efecto invernadero que eleva la temperatura del aire interior. Este calor se acumula de forma pasiva en los muros de tierra y pavimentos pétreos, materiales con elevada inercia térmica capaces de almacenar energía durante el día y liberarla lentamente por la noche.
El alto nivel de aislamiento exterior y hermeticidad minimiza las pérdidas energéticas y evita infiltraciones no deseadas, mientras que el diseño compacto del volumen favorece la estabilidad térmica.
De este modo, incluso con temperaturas exteriores próximas a cero, la vivienda mantiene condiciones interiores de confort sin necesidad de calefacción activa.
Funcionamiento en verano
En los meses cálidos, la estrategia bioclimática se invierte: el objetivo pasa a ser evitar la ganancia solar y mantener el frescor interior.
La protección solar pasiva se garantiza mediante lamas orientables en la fachada sur, que se cierran durante el día para bloquear la radiación directa, y una pérgola vegetal que proyecta sombra sobre el porche y filtra el exceso de luz.
La reducción de pavimentación exterior alrededor de la vivienda favorece la transpiración del terreno y reduce la radiación reflejada hacia el interior, contribuyendo además a la regulación higrotérmica del entorno inmediato.
Durante la noche, cuando la temperatura exterior desciende, la casa se abre para generar ventilaciones cruzadas entre fachadas norte y sur, que renuevan el aire y enfrían los muros y pavimentos.
Durante el día, la vivienda permanece cerrada, conservando el frescor acumulado en los muros gracias a su inercia térmica y al aislamiento exterior, que actúan conjuntamente para mantener un ambiente interior estable.
La cubierta ajardinada y el espesor de los cerramientos contribuyen a estabilizar las temperaturas y evitar sobrecalentamientos, manteniendo el confort interior sin necesidad de climatización activa.
Confort térmico sin sistemas activos
Gracias a las estrategias bioclimáticas y al uso combinado de sistemas pasivos —protección solar mediante lamas y porche vegetal, cubierta ajardinada y ventilación cruzada controlada— la vivienda mantiene sus temperaturas interiores dentro del rango de confort humano (18 – 26 °C) durante todo el año sin recurrir a climatización activa.
En una semana tipo de invierno, con temperaturas exteriores entre 4 °C y 16 °C, el interior se mantiene estable con mínimas nocturnas en torno a 18 °C —temperatura óptima para un descanso saludable— y máximas diurnas de hasta 25 °C gracias al aprovechamiento solar pasivo y la inercia térmica de los materiales.
Solo en algunas estancias orientadas a norte, como los dormitorios infantiles o el baño, se prevé la posibilidad de incorporar un pequeño apoyo de radiador eléctrico puntual, alimentado por energía fotovoltaica, para elevar unos grados la temperatura en momentos en los que la familia lo considere necesario.

Gráficos de simulación energética realizados por Societat Orgànica (2025).
Comparativa de temperaturas interiores y exteriores en invierno.
En una semana tipo de verano, con temperaturas exteriores mínimas de 18 °C por la noche y máximas de 33–34 °C durante el día, la vivienda mantiene el interior en la franja de confort de 20–26 °C, con la única excepción de la galería bioclimática, que puede alcanzar los 28 °C y que se puede abrir para evitar sobrecalentamientos.

Gráficos de simulación energética realizados por Societat Orgànica (2025).
Comparativa de temperaturas interiores y exteriores en verano.
SISTEMA CONSTRUCTIVO
El sistema estructural de la vivienda está formado por muros de bloques prefabricados de tierra compactada con cal, fabricados por la empresa catalana Fetdeterra, combinados con forjados de vigas de madera y bovedillas cerámicas. Esta combinación de materiales naturales proporciona una elevada inercia térmica y una excelente regulación higrotérmica interior, garantizando confort y estabilidad a lo largo de las estaciones.
El espacio de juegos incorpora una volta catalana ejecutada con piezas de rasilla cerámica, una solución tradicional reinterpretada que mejora la entrada de luz y la ventilación natural de esta estancia, dotándola a la vez de un carácter noble como punto de encuentro familiar destinado al juego y al trabajo compartido.
La envolvente exterior se protege mediante un aislamiento continuo de corcho natural, aplicado como SATE (Sistema de Aislamiento Térmico Exterior) y recubierto por una piel de obra vista colocada en sardinel, que asegura una alta durabilidad. En esta capa se integran los porticones de madera, que cumplen simultáneamente funciones de protección solar pasiva, control lumínico y seguridad, quedando resguardados de la lluvia e integrados en el conjunto arquitectónico.
La cubierta ajardinada funciona como una capa viva que protege el edificio y mejora su comportamiento térmico y energético. La masa vegetal y el sustrato reducen la radiación solar directa, amortiguan las oscilaciones térmicas entre el día y la noche y prolongan la vida útil de la impermeabilización al evitar la exposición a los rayos UV y los cambios bruscos de temperatura. Este efecto de aislamiento natural contribuye a mantener el interior fresco en verano y estable en invierno, reduciendo la necesidad de climatización activa.
Más allá de su eficiencia energética, la vegetación de la cubierta aporta beneficios directos para la salud y el bienestar: mejora la calidad del aire, regula la humedad ambiental y genera una relación más amable entre la vivienda y su entorno. Las plantas reducen el polvo en suspensión y crean un microclima que suaviza la temperatura del entorno inmediato, mejorando también la integración paisajística de la construcción.
Todo el proyecto está modulado a un metro, desde los interejes de vigas hasta las piezas de Fetdeterra, el pavimento y las placas de corcho, garantizando orden, eficiencia y coherencia constructiva en todas las fases del proceso.
MATERIALES NATURALES Y SALUD
El proyecto se ha desarrollado siguiendo criterios de proximidad, bajo impacto y salud ambiental, priorizando materiales naturales, circulares y con una reducida huella de carbono.
Los muros de tierra compactada con cal, producidos en Cataluña, reducen el uso de cemento e incorporan una elevada inercia térmica al conjunto, contribuyendo a mantener temperaturas de confort a lo largo del año sin necesidad de calefacción ni climatización activa. Estos bloques son altamente higroscópicos, lo que les confiere una gran capacidad de absorción y cesión de humedad según las condiciones ambientales, mejorando el equilibrio higrotérmico interior. Además, son capaces de absorber tóxicos y olores, y de amortiguar el ruido gracias a su porosidad y textura, aportando calidez y sensación de recogimiento.
Por su parte, el corcho natural utilizado para el aislamiento exterior es un material renovable por excelencia. Procede de bosques gestionados de forma sostenible en el Mediterráneo y se instala sin colas sintéticas. Es impermeable, transpirable, imputrescible, resistente a insectos, abrasión y fuego, y al final de su vida útil puede ser recuperado para su reutilización —cuenta con garantía de por vida— o bien biodegradarse en condiciones controladas, convirtiéndose en un material de huella ecológica nula.
Los forjados de madera provienen de bosques europeos con certificación FSC, y las bovedillas cerámicas y la rasilla utilizada en la volta catalana se fabrican localmente, reduciendo el transporte y apoyando la economía de proximidad.
En el interior, los acabados minerales y naturales —morteros de cal, pinturas sin compuestos tóxicos y aceites vegetales para el mobiliario— garantizan un ambiente saludable y libre de emisiones nocivas.
Cada material ha sido seleccionado desde una visión integral de bioconstrucción, en la que las soluciones constructivas contribuyen no solo al equilibrio térmico y la eficiencia energética, sino también a generar espacios saludables, con aire limpio, humedad adecuada para la vida y ausencia de tóxicos.
El proyecto incorpora además criterios de salud ambiental, reduciendo la contaminación electromagnética y evitando el uso de materiales sintéticos o que incorporen tóxicos en sus procesos productivos. Esta atención al bienestar parte de una consciencia profunda sobre cómo cada decisión constructiva repercute directamente en la salud y el bienestar de quienes habitan los espacios.
INSTALACIONES DE GENERACIÓN ACTIVA DE ENERGÍA
Aunque el comportamiento pasivo de la vivienda cubre la mayor parte de las necesidades de confort térmico, se prevé la incorporación de apoyos puntuales de calefacción eléctrica en las zonas con menor ganancia solar.
Estos elementos —radiadores eléctricos de bajo consumo— se ubican únicamente en las habitaciones orientadas a norte y en los baños, donde se requiere una temperatura ligeramente superior por razones de confort y uso infantil. La energía utilizada procede de la instalación fotovoltaica de la vivienda, garantizando así un aporte renovable y coherente con la estrategia energética general del proyecto.
La instalación se concibe como un sistema complementario, pensado para cubrir necesidades puntuales en situaciones de uso discontinuo o condiciones climáticas extremas, manteniendo la coherencia con el enfoque bioclimático y de bajo consumo energético que caracteriza la vivienda.
GESTIÓN DEL AGUA Y VEGETACIÓN
La cubierta ajardinada y los pavimentos drenantes favorecen la infiltración natural de las aguas pluviales en el terreno, reduciendo las escorrentías y contribuyendo a mantener la humedad del suelo. Esta capacidad de absorción mejora la regulación higrotérmica del entorno, evitando sobrecalentamientos y mejorando la sensación térmica.
El proyecto evita la sobrepavimentación exterior, permitiendo que el terreno respire y actúe como una superficie permeable capaz de amortiguar las variaciones de temperatura y humedad.
La cubierta ajardinada y las zonas exteriores se solucionan mediante especies autóctonas mediterráneas adaptadas al clima del Montseny — como arbustos aromáticos y plantas tapizantes— que requieren poco riego y bajo mantenimiento. El sistema de riego se diseña con criterios de máxima eficiencia, aprovechando la retención natural de humedad del terreno y reduciendo el consumo de agua al mínimo.