Arquitectura y Diseño entrevista a Slow Studio sobre el futuro de la arquitectura sostenible

La revista Arquitectura y Diseño ha publicado el pasado 16 de setiembre una entrevista con Slow Studio en la que reflexionamos sobre los principales retos que afrontará la arquitectura durante los próximos años y sobre cómo la normativa europea está impulsando una transformación profunda del sector.
A lo largo de la entrevista compartimos nuestra visión sobre el papel que desempeñarán la arquitectura pasiva, los biomateriales y la reducción del carbono incorporado en los edificios, aspectos que, en nuestra opinión, dejarán de ser un valor añadido para convertirse en la base de la arquitectura del futuro.
También explicamos por qué creemos que la prioridad debe situarse en aquellas estrategias que permanecen durante toda la vida útil del edificio: un buen aislamiento, una elevada inercia térmica, una correcta hermeticidad, la protección solar, la ventilación cruzada y un diseño adaptado al clima. Estas soluciones permiten reducir de forma permanente la demanda energética y mejorar el confort y la salud de quienes habitan la vivienda.
Otro de los temas abordados es la futura obligación europea de cuantificar el carbono incorporado de los materiales de construcción, prevista para esta década. Este cambio supondrá un impulso decisivo al uso de materiales locales, naturales, biobasados y recuperados, favoreciendo una arquitectura con menor impacto ambiental y basada en criterios de economía circular.
La entrevista está ilustrada con varios proyectos de Slow Studio, que muestran cómo estas estrategias se traducen en viviendas capaces de ofrecer confort térmico, bienestar y una estrecha relación con el entorno mediante soluciones pasivas y materiales de bajo impacto ambiental.
Queremos agradecer a Arquitectura y Diseño el interés por nuestro trabajo y la oportunidad de compartir nuestra manera de entender la arquitectura. Creemos que construir edificios saludables, eficientes y con una baja huella ambiental ya no es una opción de futuro, sino una necesidad del presente.
Podéis leer la entrevista completa en Arquitectura y Diseño en el siguiente enlace.

Cuando hablamos de arquitectura sostenible hoy, ¿qué ha dejado de ser una promesa para convertirse ya en un estándar en vuestros proyectos?
Para nosotros, hace muchos años que dejó de ser una promesa. El primer estándar es conseguir viviendas de consumo energético prácticamente nulo, capaces de mantener el confort durante todo el año sin depender de sistemas de calefacción o aire acondicionado.
A ello se suma un segundo aspecto que hoy es imprescindible: el uso de biomateriales y materiales de bajo carbono incorporado. La gran asignatura pendiente de la arquitectura ya no es únicamente reducir el consumo energético de los edificios, sino también el impacto ambiental de los propios materiales de construcción. Los procesos de extracción, fabricación y transformación generan una parte muy importante de las emisiones globales, y Europa exigirá a partir de 2030 computar el carbono incorporado de los materiales. En nuestro caso, trabajar con materiales de bajo impacto ya forma parte de nuestra manera de proyectar.
El tercer estándar es la salud del ambiente interior. Diseñamos espacios con aire renovado de forma natural, materiales saludables y estrategias que no solo garantizan el confort, sino también el bienestar y la salud de las personas.
¿Qué materiales o sistemas constructivos creéis que van a definir la vivienda de la próxima década?
La próxima década estará marcada por las normativas europeas de descarbonización. Igual que hoy calculamos el presupuesto económico de un edificio, cada vez será más importante calcular también su presupuesto de carbono. De hecho, a partir de 2030 la normativa europea exigirá cuantificar el carbono incorporado de los materiales, y países como Dinamarca, Francia o Bélgica ya están avanzando en esta dirección.
Este cambio supondrá una transformación profunda del sector. Volverán a ganar protagonismo los materiales locales, biobasados y de origen natural, como la madera, la tierra, la cal o la piedra, materiales que han formado parte de la construcción durante siglos y que hoy recuperan todo su sentido por su bajo impacto ambiental.
Al mismo tiempo, los materiales recuperados tendrán un papel cada vez más relevante. Cuando el carbono incorporado pasa a formar parte del proyecto, reutilizar elementos procedentes de rehabilitaciones reduce de forma muy significativa su impacto ambiental y les aporta un gran valor. En definitiva, el futuro pasa por combinar biomateriales y materiales recuperados dentro de un modelo de economía circular aplicado a la arquitectura.
En eficiencia energética, ¿hacia dónde se dirige la casa que apenas consume: autoconsumo, aerotermia, diseño pasivo?
Creemos que la prioridad debe ser invertir en aquello que dura cientos de años. Los sistemas activos de producción de energía, como la aerotermia o las instalaciones fotovoltaicas, evolucionan muy rápidamente, requieren mantenimiento y, con el tiempo, acaban quedando obsoletos.
En cambio, las estrategias pasivas permanecen durante toda la vida útil del edificio. Mejorar el aislamiento, aumentar la inercia térmica mediante muros o pavimentos capaces de almacenar calor y frío, garantizar una buena hermeticidad, evitar intercambios térmicos no controlados, optimizar la protección solar y favorecer la ventilación cruzada son soluciones permanentes que siguen funcionando generación tras generación.
Por eso entendemos que el diseño pasivo debe ser la base de cualquier vivienda eficiente. Después, los sistemas activos pueden complementar esa estrategia, pero nunca sustituirla.
Más allá de la técnica, ¿cómo influye la sostenibilidad en el bienestar de quien habita la casa?
La sostenibilidad consiste, en gran medida, en aprender a trabajar con los elementos naturales del entorno: el sol, la ventilación, la orientación o los materiales naturales capaces de almacenar calor en invierno y mantener el frescor en verano.
Cuando la arquitectura aprovecha estos recursos, el resultado no solo es un edificio más eficiente, sino también una vivienda más saludable. La calidad del aire, la estabilidad térmica, el uso de materiales saludables y la relación con el entorno natural influyen directamente en el bienestar de las personas.
Al final, entendemos que los seres humanos formamos parte del medio natural y que la arquitectura debe ayudarnos a relacionarnos con él. Esa conexión es la que permite construir espacios que favorecen tanto el confort como la salud.
Si tuvierais que imaginar la vivienda de 2040, ¿qué tendría de distinto respecto a la que construimos ahora?
Durante las últimas décadas, la abundancia de energía procedente de combustibles fósiles permitió diseñar edificios priorizando casi exclusivamente criterios estéticos, sin prestar demasiada atención a aspectos como la orientación o el comportamiento climático de la vivienda. Si una casa se sobrecalentaba, siempre podía resolverse mediante sistemas de climatización.
La vivienda de 2040 será mucho más consciente de la importancia de diseñar desde el clima. Será una arquitectura capaz de protegerse del calor en verano, aprovechar la energía solar durante el invierno y establecer una relación mucho más estrecha con el entorno.
También será una vivienda donde la salud y el bienestar tendrán un papel protagonista. Los sistemas pasivos, los materiales naturales y la reducción del impacto ambiental dejarán de ser un valor añadido para convertirse en la base de una arquitectura capaz de garantizar confort, salud y sostenibilidad a largo plazo.