Casa en Costa Daurada en Dwell Magazine

Nueva publicación en la revista estadounidense Dwell con un artículo sobre nuestro proyecto Casa en Costa Daurada, titulado «Their Mediterranean Courtyard House Is Warmed by the Sun and Cooled by Sea Breezes.»
En esta ocasión, el reportaje se construye a partir de una entrevista a los propietarios, quienes explican cómo la vivienda responde a su forma de vivir y cómo la arquitectura ha transformado su día a día, poniendo en valor las estrategias pasivas y la flexibilidad del proyecto.
Para leer el artículo de Dwell: Their Mediterranean Courtyard House Is Warmed by the Sun and Cooled by Sea Breezes
Para ver el proyecto en nuestra web: Casa en Costa Daurada

Their Mediterranean Courtyard House Is Warmed by the Sun and Cooled by Sea Breezes
Guillem y Arantza Pujadas pasaron años buscando una vivienda en la Costa Daurada que se adaptara a su forma de vivir. Con tres hijos, querían un hogar donde la vida familiar, el trabajo y su pasión por el contacto con la naturaleza pudieran convivir de manera natural.
Guillem, fundador de Shaka Surf Castelldefels, en la costa catalana, ha construido su vida alrededor del Mediterráneo, por lo que para él era fundamental mantener una conexión diaria con el mar y el paisaje. Arantza trabaja como doula, acompañando a mujeres y familias durante el embarazo, el parto y el posparto, y soñaba con una vivienda tranquila que también pudiera acoger su actividad profesional.
Juntos imaginaron una vivienda con un jardín productivo donde poder recibir a amigos y en la que sus hijos pudieran crecer con espacio para explorar y disfrutar del exterior. Visitaron numerosas casas con vistas al mar y distribuciones amplias, pero ninguna respondía realmente a lo que buscaban.
«Poco a poco nos dimos cuenta de que ninguna reunía todo lo que queríamos», explica Arantza. «Así que decidimos construirla nosotros mismos.»
La familia encontró finalmente una singular parcela en forma de L con vistas al mar Mediterráneo. Aunque el lado sur disfrutaba de una excelente orientación solar y de unas magníficas vistas hacia la costa, su estrecha geometría hacía imposible construir una vivienda convencional sin ocupar la mayor parte del espacio exterior.

Para resolver este reto, la pareja recurrió a los arquitectos Víctor Vergés y Jade Serra, cofundadores de Slow Studio. El estudio diseñó una vivienda organizada en dos volúmenes interconectados alrededor de un patio central. Las principales estancias de día —la cocina, el comedor y el salón— se sitúan en la fachada sur para aprovechar al máximo la radiación solar, mientras que las zonas más privadas se abren hacia el jardín.
Los arquitectos decidieron conservar el largo recorrido desde la calle hasta la entrada principal para crear una transición pausada entre el espacio público y el hogar. Antes de acceder a la vivienda, el recorrido atraviesa un pequeño pabellón destinado al almacenamiento de bicicletas y material deportivo y discurre entre distintas zonas de huerto.
«Un jardín productivo es muy diferente de uno ornamental», explica Jade Serra. «Requiere pequeños cuidados cotidianos. La familia lo recorre constantemente, cultivando hortalizas, recogiendo alimentos e integrando ese contacto con la naturaleza en su día a día.»
En lugar de distribuir la vivienda en estancias rígidas y de un único uso, el proyecto apuesta por espacios flexibles y adaptables. «Los clientes tenían muy claro que no querían una casa diseñada únicamente para sus necesidades actuales», señala Víctor Vergés. «Entendían que tanto la vida familiar como el trabajo seguirían evolucionando con el tiempo.»
Con este objetivo, el ala este alberga un gran espacio polivalente que hoy puede funcionar como taller, despacho, sala de juegos o lugar de encuentro, y que en el futuro podrá transformarse fácilmente en dos dormitorios o zonas de estudio para los hijos sin necesidad de modificar la estructura de la vivienda.

Mientras tanto, el patio abierto se ha convertido en el verdadero corazón de la vivienda. «Los niños se mueven libremente entre la casa, el patio y el jardín», explica Arantza. «El juego no queda limitado a una única habitación.»
Originalmente, los arquitectos habían concebido este espacio como un jardín de invierno completamente cerrado, en forma de atrio acristalado, que precalentaría el aire antes de distribuirlo al resto de la vivienda. Aunque finalmente Guillem y Arantza decidieron mantener el patio abierto al cielo, gran parte de esa estrategia bioclimática sigue presente. Una galería de acceso acristalada capta el calor del sol durante los meses más fríos y atempera de forma natural el aire fresco antes de que circule por el interior.
La vivienda incorpora además ventilación cruzada, una elevada inercia térmica y un alto nivel de aislamiento para reducir de forma significativa la demanda energética. La selección de materiales prioriza la durabilidad, la regulación natural de la humedad y un bajo impacto ambiental. La fábrica de ladrillo cerámico, el aislamiento de fibra de madera y las superficies cerámicas vistas requieren un mantenimiento mínimo y envejecen de forma natural con el paso del tiempo.
«Creemos que el futuro de la vivienda no pasa por construir casas más grandes, sino más inteligentes, adaptables y eficientes en el uso de los recursos», afirma Víctor Vergés.
En el interior, los espacios abiertos y los materiales naturales crean una atmósfera donde el trabajo, el descanso y el ocio conviven de forma fluida.

«Lo que más nos gusta es que todas estas actividades no compiten entre sí», explica Arantza. «Los niños pueden jugar mientras nosotros trabajamos, podemos recibir amigos sin alterar la vida familiar y todo permanece profundamente conectado con los espacios exteriores.»
Cuando se les pregunta cuál consideran el mayor logro del proyecto, Guillem y Arantza no hablan de un detalle arquitectónico concreto ni de las vistas, sino de cómo la casa se ha integrado en su forma de vivir.
«Aquí son los espacios los que se adaptan a nuestra manera de vivir», concluye Arantza. «Nos permite pasar más tiempo juntos sin renunciar a la privacidad de cada uno. Ese equilibrio ha cambiado por completo la forma en que disfrutamos de la vida cotidiana en familia.»